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26 de marzo de 2013

Música


Entro en el tubo, el sonido atronador del metro reverbera en el silencio sordo de los viajeros; ensimismados, ausentes, parecen haber abandonado su personalidad en la entrada.
Me siento. Algo constriñe este pequeño universo plagado de seres autómatas. El vagón está lleno pero no repleto, es primera hora de la mañana, una procesión de individuos lejanos se deja llevar hacia sus trabajos como portando una pesada carga a sus espaldas.
Se abren las puertas en la estación. Junto a un par de viajeros entra un sujeto de tez oscura, grueso y sucio, arrastra un carro de la compra al que ha adaptado un pequeño amplificador de sonido y una caja de ritmos. Su aspecto es francamente desagradable, en la mente del vagón se dibuja un pensamiento de hastío, de desaprobación.
Sin reparar en el entorno el individuo se toma su tiempo preparándose para la interpretación, conecta el sonido y una melodía indefinida arranca sus primeros compases, el músico ocasional saca un violín que parece haber pasado al menos una guerra.
Rasga el violín y el abyecto indigente que entró en el vagón se transforma en un ser delicado, que extrae de su desvencijado instrumento una melodía tan excepcional como desconocida. Todo el espacio se colma de unos acordes plenos de fuerza y profundidad. El ambiente del vagón sufre una metamorfosis, una energía renovada recorre cada rincón, cada individuo. La música nos toca con manos intangibles en lo más hondo del alma a cada uno de los viajeros.
La melodía misteriosamente aún hoy parece resonar, habitar dentro. El concierto se mantiene por espacio de dos estaciones, un concierto plagado de encuentros sonoros que renuevan el ánimo, disparan una corriente de vital energía. Finaliza y el músico ocasional recorre el vagón en busca de el pago por su arte. Son contados los que entregan si quiera una moneda. Miro el euro que tengo en la mano y con cierto sonrojo le entrego una recompensa ínfima frente al beneficio aportado.
Pagamos con caridad el talento, una insignificante propina a cambio de transcender el oscuro muro mental que inunda el metro esta mañana.
Hoy la música nos ha salvado de nosotros mismos, de nuestra propia mediocridad, de la persistente negrura.

28 de febrero de 2013

Tono


Camino por una calle cualquiera de la ciudad, la nieve ha hecho su presencia hoy, y en su vertiginoso deshielo ha pintado todo de humedad; muros, calzadas, calles, todo cubierto de un tono mojado, pardusco.
Me sorprende el monocromatismo imperante, a lo que contribuye la intensa nubosidad que no deja pasar ni un rayo de sol, la luz es por tanto tamizada, uniforme, filtrada.
No obstante este mono tono dominante, me lleva a preguntarme sobre el color como hacía en la escuela, cuando aprendí que un color nunca es un color sino la resultante de la interacción de múltiples colores y que además, cada zona dentro de un mismo color tiene su dominante intrínseca que varía a cada momento, por la luz, por la ósmosis cromática del entorno…
Miré por tanto aquella acera grisáceo-pardusca por la que deambulaba, con la mirada del que investiga el color, como me enseñaron hace ya algún tiempo. Entornados los ojos dejando que aparezcan los colores que se ocultan tras la apariencia. Y allí estaban mimetizados con la naturaleza de la luz emanando matices, tonalidades, colores, gamas, un calidoscopio de colores.
La banda exterior “gris oscura” que interrumpe el uniforme mosaico de cuadrículas iguales, pasó del gris oscuro al azul ultramar con leves reflejos de bermellón en ciertas esquinas. El resto de la acera cambiaba de coloración a cada paso como si se hubiese derramado tintura de múltiples colores, una gran mancha de siena natural se fundía rápidamente en una plataforma púrpura que terminaba en un dibujo violeta.
Tonos verdes irisados aparecían ante los asombrados ojos, se desplegaban los ocres, naranjas, reflejos azules, un mundo multicolor que desaparecía al abrir del todo los ojos, reapareciendo en el instante que estos se entornaban de nuevo.
El juego duró un rato, qué magnífico tramo de calle, aparentemente gris, frío y desabrido, que sin embargo quiso abrir la puerta a su mundo oculto y polícromo.

13 de febrero de 2013

Igualdad


Con la llegada del último convoy del metro la salida expulsa una bocanada de viajeros. Es invierno y el frío intenso. La salida del metro es una enorme escotilla semejante a la abertura de acceso de un gigantesco hormiguero. De él manan ahora un número ingente de personajes que desde el punto de convergencia que es la boca de metro, divergen en el exterior dispersándose en todas direcciones.
Con movimientos rápidos, inquietos, se trasladan los recién nacidos del fondo de la tierra, seres surgidos de las catacumbas de una ciudad que se agita en una aparente búsqueda insaciable, siempre nerviosa, de pulso frenético. Una actividad ferviente impregna a cada uno de los individuos que manan a raudales al frío de un desapacible asfalto ceniciento.
Individuos rígidos, mecanizados, de convulsos movimientos que tienen algo de maquinal, de involuntario, son movimientos ajenos a sus propios dueños. Pero hay algo más inquietante en la escena, las individualidades se difuminan hasta que el conjunto toma la apariencia de un único individuo, un individuo colectivo.
Los colores, o mejor la ausencia de colores unifican el conjunto con pinceladas de irrealidad, todos los personajes llevan trajes oscuros, todos parecen uno y el mismo, la uniformidad es completa y la escena, decolorada, está como realizada en blanco y negro, un extraño aspecto de igualdad impregna una imagen más cinematográfica que real.
El frío contribuye a esta visión quimérica que hace de la realidad fábula y de la fábula realidad. Seres lejanos, grises, seres autómatas, seres extraños vomita esta mañana la boca del metro, como liberándose de aquello que no ha podido digerir, el resultado de una mala digestión. 
La mañana avanza y el uniformado aluvión humano se disuelve ahora, esperando paciente hasta la próxima hora punta, tan similar a esta como los términos de una igualdad.

16 de enero de 2013

Retrato con figura


Un torbellino rosáceo surge como de la nada ante mis atónitos ojos, el cerebro sufre cierto retardo en interpretar la histriónica imagen que acontece.
Es una mujer bañada, impregnada de rosa; larguísimo abrigo de piel rosa palo, pantalones de un fucsia destellante, calcetines de intenso rosa… Una extraña maniobra para desembarazarse del inmenso abrigo la hace perder pié, a lo que contribuye notablemente el arranque del metro, y en décimas de segundo el cerebro interpreta como cierta la amenaza de derrumbamiento de esta superestructura femenina sobre mí, valoro con desasosiego la amenaza, que de producirse, provocará sin duda lesiones.
Sin concluir de quitarse el abrigo y la chaqueta que lleva debajo, operación que realiza al unísono, inicia un arriesgado movimiento para sentarse y en un destello temporal pasa ante mi un inmenso trasero que logra, no sin dificultad, encontrar acomodo en el asiento contiguo. Un ademán de autoconservación ha hecho que me achique en el asiento hasta plegarme sobre mi mismo.
Una vez superado el sobresalto, intento recomponer la perdida compostura. Un suave pero intenso efluvio, como de verduras maceradas en una solución alcohólica invade el aire circundante. Dudo. No sé si se trata de un extraño perfume de esta neohippie o la exudación fermentada de su ingesta, vegetariana por supuesto.
Antes de que pueda profundizar en la emanación, salta hasta el asiento de enfrente, permitiéndome verla sin mirar.
Exhala una feminidad enfermiza, maltratada, una feminidad ausente de sí misma, empaquetada en una indumentaria indescriptible y remozada por estrafalarios adornos de perlas sintéticas que decoran el cuello y su papada, las orejas y hasta la cadena de sus gafas, estas, en un intento malogrado de estar a juego son de un rotundo rojo cereza.
No es una mujer gorda propiamente, se trata mas bien de una mujer expandida, que se vierte ahora entre dos asientos. Su mirada es aburrida, sin apreciable interés por el entorno, se diría que dormita despierta, un sonámbulo de ojos abiertos es.

Se ha dejado la manga izquierda del abrigo y de la chaqueta puestas, ya que no finalizó la maniobra para desembarazarse de ellas, y ahora, cuelgan hasta el suelo del vagón en despreocupada caída. Debe llamarse Elisa. Suena el freno del convoy y se abren las puertas, he llegado a mi estación.

17 de diciembre de 2012

Enfrente


Un sol tamizado de altas, vaporosas nubes gironeadas se adormece en un horizonte nimbado, un cielo de veladura que se cubre tras vaporoso visillo.
La luz grisácea impregna todo, incluso el aire tiene un resplandor plúmbeo que lo hace vibrante, magnético. Es una tarde gris y espléndida.
Recuerdos cercanos edulcoran la atardecida de un sol tímido que huye con su luz a otra parte.
Suena REM, música y lectura conforman un reino aparte, un universo propio alejado del entorno donde me muevo, siento la liberación de ese entorno, de lo que sucede, siento una tenue felicidad, el contorno de la libertad; libre de ideas, liberado del futuro.
El pijama prestado desprende un olor seco y hospitalario que me recuerda dónde estoy, transpira el eco de todos aquellos que vistió antes que a mí, pero su palimpsestico discurso no me inquieta, estoy en paz, libre también de toda aprehensión, la vida hoy es simplemente un grato acontecer.
Miro y veo la enfermedad en tercera persona, me siento libre de sus consecuencias, libre de su devenir, la música me lleva y el recuerdo de la luz de aquel atardecer me sosiega aún más.
No lloréis cuando me marche, no os arrodilléis ante el altar,
pasad ligeros sobre la nítida existencia cual nómadas, como los “hijos de la mar”.

25 de octubre de 2012

Noche


Los largos brazos de la noche se deslizan bajo mis pies, la tenue penumbra se torna oscuridad, avanzan las tinieblas, pardas, grises, negras...
La muerte mira desde la atalaya sin perder detalle, me sumerjo en aguas frías y oscuras sin percibir la realidad.
Ira, rebeldía, entrega…, una inconsistente línea de pensamiento desbordante, un clamor por el cambio, una obstinada idea de revolver los cimientos de la instalada realidad.
Miro un paisaje yermo y desconsolado, una llanura quemada por un insistente sol, miro la distancia a todas partes, el brillo del espejo en la mirada.
Luz azul, temor acrisolado, manto de esmeralda para la reconciliación del alma, capa de alabastro para el postrer temblor.
Largos brazos nocturnos me abrazan, como para quedarse, empujados por el opaco resplandor de una materia macilenta y melancólica. Pensamientos de agonía, leve cándido temor.
Ayer resplandecía, hoy apagado todo resplandor…, vida monótona se agolpa en la cocina, refulgente vida en el recibidor. ¿Dónde estás cuando ya me he ido?, ¿a dónde volverás, después de volver yo?
Volverá sobre la empalizada a crecer la hierba renovada, volverá la vida al corazón, la madurez, se pierde ahora en la nada, el resplandor es un eco de anteayer.
Enfrente un toro de brillante lustre, perlas de nácar gravitando sobre su testuz, miro sin ver el trascendente tiempo, veo sin mirar la menguante luz.
Fuegos de ayer iluminan ahora, luces de hoy sobre el monumental ayer, cambio ya el paso sobre el paso cambiado, cambia la luz brillo y resplandor.
Cansado estás de estar ya tan cansado, libre de pensar sobre el final del camino, camino libre de sólo pensar, cambia la luz de poniente, céfiro vaporoso que otorga halos de crepúsculo a la luz casi estival.

5 de octubre de 2012

Visiones


Espacio lleno, repleto, colmado de ausencias. Desierto, lugar de encuentro de ausencias, reunión de silencios. Nos reencontraremos en las llanuras abrasadas de soledad, entre la arena y el cielo. Vivencia en el vacío, contemplación de la nada, cuando el recuerdo es pura ausencia y el sentimiento melancolía.
Me sumerjo en la materia insustancial del recuerdo, palpo el frío fuego que te rodea, el ácido sabor de lo perdido. Recuerdos en blanco y siena, luz de invierno bajo sol ardiente, anhelos vitales cristalizados en polvo de arena.
Vislumbro dunas interminables, salobres llanuras, colinas vigilantes, líneas dibujadas de sol y pureza.
Cada instante vital es único e irrepetible, momentos fijados en la superficie indeleble del alma, instante único y último, viento cálido, seco, abrasado por el paso de los siglos, impregnado de estricta soledad. Cordura envuelta en magnético y permanente estío.
Sigo avanzo en un tiempo detenido en el oasis intemporal de la esperanza, tensa e irreflexiva espera, bonanza de tiempos mejores, búsqueda de la emergencia.
Veo la cálima envolvente, la erosión de la memoria, gritos sordos en la plenitud de la sordera.
Ánimo permanentemente renovado, tiempos binarios, hoy y pasado juntos, fundidos en cristalino abrazo.

21 de agosto de 2012

Perfume


Un rastro de perfume invade el aire, habitándolo desde su interior, un legado dulce y suave que se expande y amplifica. “Perfumes que cambian la vida”, podría ser un slogan para una campaña de publicidad, pero como puede un perfume cambiar algo, y más la vida, ¿tiene acaso el aroma algún vínculo con el cambio?, ¿se trata de un cambio permanente o único?, ¿puede ser el cambio único, no permanente?, ya que, si es único no sería cambio, al menos no permanente. Lo que es evidente es que el aroma permanece, introduciendo un cambio en el aire en el que se mueve, ¿se mueve el aroma?, claro, con el aire, se mueve, y permanece y cambia el aire, al menos su cualidad intrínseca, es decir que el aroma algún cambio ejerce, sí pero ¿cambiar la vida?.
El aroma persistía en el ambiente, generando un rastro a través del cuál se podía seguir a la portadora, digo portadora no porque me arrobe (@) el lenguaje no sexista, sino porque al ser un perfume netamente femenino se infería que su ser portante, era del género en el que la discriminación se hacía positiva, pero ¿puede ser positiva la discriminación?. El perfume persistía e insistía en atrapar toda pituitaria a su alcance, y era mucho su alcance, al menos en horizontal. Pensé: ¿y en vertical?, se extenderá también verticalmente ¿hasta dónde?, ¿hasta la estratosfera en algo así como una expansión infinita?, ¿puede ser infinita la expansión de algo?, sí del universo, o al menos eso dicen los tecnócratas de la ciencia, “el universo se expande desde el big bang de forma infinita…. y bla bla bla….”, pues el perfume igual, lo mismo deja su esencia indeleble en todo cuanto “toca”.
Lo cierto es que el aroma deja una huella impresa en el cerebro, que se almacena en forma de recuerdo, igual que podemos recordar un acontecimiento, un nombre o una cara, podemos recordar un perfume, a veces, asociado a sentimientos. Los aromas, como los sonidos crean un núcleo de recuerdos compilados, que se activan sólo con inhalar de nuevo el perfume o escuchar la melodía que los generó.
No logré saber cuanto tiempo llevaba oliendo aquel hechizo en forma de perfume pero parecía mucho; acaso el tiempo se detiene con el olfato, o tal vez se hace infinito, ¿otra vez infinito?, ¿otra vez el rollo del universo…bla bla bla…?, el caso es que el tiempo parecía alterado por la sutil percepción embriagadora del perfume, ¡pareciendo alterar el tiempo y el espacio!, ¡Cielos!, el espacio-tiempo alterado por un simple perfume, bueno simple sí, pero caro, pues se trataba de un perfume muy caro, es normal, para estar dotado de esa mágica propiedad debía de ser un perfume muy especial, y sabemos que todo lo especial en esta sociedad es caro, cuanto más especial más oneroso.
Aquel tiempo detenido…., ese espacio en expansión… Capaz que ese perfume podía cambiarnos la vida, pero ¿quién era la portadora de aquella maravilla hecha fragancia?, imposible saberlo, por el paso de cebra desfilaban decenas de viandantes ensimismados todos con aquel perfume, unos iban, otros venía, todos cruzaban a cierta velocidad, para inmediatamente ralentizar el paso, justo cuando la esencia suspendida en el aire fragmentada en millones de insignificantes partículas, alcanzaba como estímulo sensorial el cerebro, produciéndose el mágico efecto descrito tiempo-espacial.
Podría parecer, por la intensidad del efluvio, que la portadora había derrochado una cuantía inmensa de aquella loción, o que se había bañado en ella, o simplemente que la rotura del frasco había precipitado sobre su cabeza el preciado contenido, un contenido que después de impregnar a su propietaria amenazaba ahora con invadir la ciudad entera…, pero no era así en realidad; una sola gota de aquella esencia bastaba para embeber toneladas de aire, por eso era una esencia, una sustancia concentrada en su saturación, una gota de esencia.
El perfume tiene la cualidad también de generar en torno a sí una burbuja de sensaciones, un micro mar donde los sentidos se sumergen y quedan atrapados, aislados de cualquier otra realidad, realidad en sentido figurado, pues ¿es realidad un aroma?, o es la sensación que llega hasta el cerebro una percepción interpretada, ¿interpretada por quién?..., lo cierto es que nos sitia, apartando, alejando cualquier otra percepción, es como si el sentido del olfato, sólo a veces, cuando un aroma penetra con intensidad y gallardía hasta lo profundo, decía, es como si el sentido del olfato jerarquizara toda sensación seleccionando una entre miles y subordinando todas las demás.
El sitio del aroma, el asedio del perfume…. Decaía su intensidad invitando a seguir su huella horadada en el aire, un rastro color sol se confundía ya con los sonidos y las luces de una ciudad, que por ahora, no había sido totalmente conquistada.

12 de junio de 2012

Trabados


Un encuentro de tantos en cualquier lugar; la consulta del médico, la cola del cine, la red social... Rodeados de gente de la que nada se sabe, desconocidos reunidos ocasionalmente por una circunstancia fortuita, encuentro entre extraños, rostros por descubrir... Por encima, al lado, entre ellos, una red inapreciable se entreteje con una urdimbre cerrada; lazos intangibles estrechan la aparente distancia entre desconocidos, lazos invisibles, enlaces incorpóreos pero reales.
Cada uno relacionado estrechamente por un orden numérico con todos los demás, cada ser antecediendo y precediendo a otro, con el que le une un vínculo ordinal en la cola de la pescadería. Unidos por ligaduras ideológicas, votos que unifican el destino de desemejantes: desconocidos que opinando lo mismo desde realidades distintas se unen en modo invisible, para otorgar o retirar la confianza a un gobierno, a un partido.
Compradores compulsivos como somos, si mirásemos con los ojos de lo etéreo veríamos gustos semejantes por similares productos, entre consumidores del todo desconocidos.
Vínculos identitarios que nos ciñen más a aquél que a éste otro; su manera de vestir, de expresarse, de andar...
Apetitos vinculados, que nos acercan a quien nos atrae, alejándonos de quien nos disgusta.
Vínculos de situación; problemas similares, asuntos familiares, dudas, deseos, miedos...
Las incertidumbres, otro nexo humano; ciudadanos de países enteros compartiendo inciertos ecos de futuro, el temor a la muerte, el sufrimiento, la desafección…
Apetitos, pensamientos, espacio habitado en común, el planeta. Esferas de afinidad que dibujan infinitos hilos imperceptibles.
En este panegírico de relaciones humanas en el que estamos inmersos, ¿dónde cabe retirar la asistencia sanitaria a un enfermo por no ser español?, ¿dónde, hacer de la homosexualidad un mal a repudiar?, ¿dónde cabe rescatar a entidades financieras privadas dejando hundirse al ciudadano?
Los vínculos que vemos, pero sobre todo los que no vemos, nos mantienen unidos a la tribu, porvenir común, lugares comunes… En este universo contemporáneo toda  desigualdad sigue vigente, olvidamos nuestros vínculos pensándonos separados, diferentes, mejores, pero los lazos que nos unen nos delatan como miembros de tribus, tribus de uno.

14 de mayo de 2012

Concreto


A veces siento el dintorno de lo concreto que asciende llenando de matices el entorno, es entonce cuando huyo ante la presión de lo concreto, ante la dictadura de la forma definida, ante la palabra exacta exenta de toda vaguedad.
Mi alma me aleja de la gente concreta, de las relaciones precisas, de lo esteriotipado, huyo de ese territorio marcado por infinidad de rastros, de huellas que van dibujando un mapa del otro, de los otros concretos, delirantemente precisos, inconfundibles ellos. Estas señas territoriales son como las marcas que los cánidos dejan con su orina como vestigios de sí mismos impresos en un área, una huella personal e inconfundible, marcas semejantes a la concreción de formas, palabras y relaciones que establecen los seres humanos.
Concreciones cinceladas en la conciencia del otro, traza indeleble con afán puramente definitorio, influyente, son estelas que imprimen los demás para perdurar en nosotros, son impresiones que nos dejamos hacer para poseer al otro en su ausencia.
Huyo de la condena del pensamiento subyugado por los sedimentos de reliquias concretas, légamo que se deposita en la mente, en el alma. Prisión incondicional decretada en torno a lo concreto, al ser concreto de los otros, al no ser yo que prospera y se concreta.
Prisión concreta, libertad en abstracto.
Me abstraigo en abstracto, hasta que te desdibujas, perdiendo forma y contenido, te alejas hasta desvanecerte en remoto, cede lo concreto poco a poco y la mente abstracta recupera su abstracta libertad, su independencia más total; no esto, no aquello, nada me influye demasiado, nada me alcanza en exceso, me sitúo de nuevo en la equidistancia, anhelada atalaya desde donde divisar la nada.
Desafección por cuanto me circunda, borrachera de libertad o delirio de soledad…

19 de abril de 2012

Goce


En un entorno absorto en la taumaturgia de la posesión: posesión de dinero, propiedades, objetos, salud, trabajo, personas, doctrinas, dogmas…, en una creación entregada a la liturgia del mercado, donde el delicado aroma de la flor o la fina inteligencia humana son meras mercancías objeto de compra-venta, poseer es un fin en el que naufraga la civilización.
Poseer eso, pertenecer a aquello, son dos vertientes de una misma cima por las que se desliza el ser-consumidor. Extraña evolución: de adeptos a súbditos, de ahí a ciudadanos para culminar en consumidores.
Yo poseo, tu posees, el posee, nosotros poseemos, poseímos y poseeremos,… o tal vez somos poseídos.
Frente al delirio de ostentar, reclamo la simpleza de gozar, de gozar de las cosas sin necesidad de poseerlas, sin querer, sin poder poseerlas. La imposibilidad de adquirir una sonrisa no le resta un ápice a la capacidad de disfrutar de ella, ¿quién puede poseer una caricia?, o una mirada, ¿quién atesora la palabra de consuelo, quién un pensamiento?. El deseo de poseer es mero conformismo con un goce interino, pues la posesión tiene implícita la perversión de la pérdida y la inapetencia por lo ya poseído.
Gozar, disfrutar sin el yugo de poseer, es un acto de sublime libertad, sin subordinación a la propiedad, con concesiones mínimas a la ambición del deseo, un ejercicio de provisionalidad permanente.
La vida en dosis, a veces homeopáticas; disfrutar hoy de hoy, mañana es una entelequia, poseer una ilusión. Posesión y poseedor, bipolar juego de dominios donde objeto y sujeto se desdibujan intercambiando sus papeles, ¿poseedor o poseído?, qué es qué en cada instante....

19 de marzo de 2012

Tao I


Voy buscando caminos de lo abstracto, senderos de lo indefinido, de lo infinito por tanto, lo misterioso, lo abismal, lo intangible… lo inmaterial. Huyendo de la férrea vía de lo figurativo, de lo concreto, lo definido, lo formal, lo explícito, lo tangible, lo material.
Dudar, dudamos en abstracto, las certezas son territorio de lo concreto.
Profundo, impenetrable, oculto, recóndito, incomprensible, abstruso es lo abstracto. Un lugar difícil de habitar, región de lo inasequible.
   “El Tao que puede conocerse no es el Tao”
Universo nominal, expresión de lo concreto. El lenguaje como definidor del mundo. Un nombre… un objeto: mesa, árbol, piedra, fuente…, pero y ¿pensamiento?, flor, río, casa, trabajo, coche…
   “La sustancia del mundo es sólo un nombre para el Tao”
Nombres, definiciones, palabras, claves, clasificaciones, bases de datos construyen la realidad del hombre, haciendo de la existencia un todo concreto. Miedo al abismo, temor indeterminado a lo abstracto, a lo innombrable.
   “Desde el no-ser comprendemos la esencia del Tao, desde el ser, sólo vemos su apariencia”
Experiencia concreta, pensamiento en abstracto, materia y espíritu entrelazados. Fusión entre lo inconcreto; cualidad de la que queda excluido el sujeto, y lo concreto; afirmación del sujeto en el significado del atributo.
   “Ambas cosas, ser y no-ser tienen el mismo origen aunque distinto nombre. Su identidad es el misterio”
Nombres, palabras, definiciones, etiquetas que van conformando una suerte de saber, sabemos acerca del mundo por medio de las palabras que lo nombran, que lo colman de descripciones con todo lujo de detalles. La ciencia y la religión como formas de verdad, estrategias de poder y de gobierno.
   “Enseña al que sabe a no-obrar. Actúa sin acción, y nada quedará sin ser gobernado”
Andando por las indefinidas derrotas del Tao.

7 de marzo de 2012

Empatía


Apareció de improviso en el semáforo de la esquina, como para importunarnos. Surgió un día cualquiera en medio de la crisis. Su atuendo y aspecto no dejaban lugar a dudas de sus intenciones y situación. Desde aquel día fue fiel a su cita en la confluencia de las dos calles. Cada mañana, llegaba andando desde el rincón del paso elevado donde vivía y se plantaba en el semáforo, para mayor desazón de los ya desesperados conductores, que de camino al trabajo, se veían obligados a detener su vehículo ante aquella luz roja, ahora con inquilino.
La prisa, la individualidad, el hedonismo, alejaban a los que le veían de aquel abyecto ser, que pedía una limosna desde el extremo de un universo, apenas separado por una ventanilla.
Su oriundez, su desaliño, la mirada dura y esquiva, las manos oscuras, el pelo fosco y ralo, su lenguaje gutural, más propio de animal que de ser humano, lo situaban en los márgenes de la compasión.
Nadie le daba lo que pedía, o lo que se interpretaba que pedía, ya que era imposible entenderle. Nadie le daba nada; ni una limosna, ni una sola caridad, ni una mirada de aliento, ni una sola palabra de consuelo, ni un mínimo momento de atención.
Los conductores, invadidos de prisa, sumergidos en el convulso movimiento de la ciudad y de la vida, ignoraban a aquel ser detenido en el semáforo. Algo en su inmovilidad lo hacía especialmente diferente, sospechoso, desemejante del dinamismo y la premura de los conductores.
Había algo en su actitud relativo a la velocidad de movimientos que lo diferenciaba, lo distinguía, era una velocidad indigna de este “primer mundo” y algo más propia, por lo habitual, de ese que llamamos tercero, hasta en su mirada había una flema parsimoniosa que contrastaba con la precipitación con que vivía el entorno.
Su pobreza no se movía ni un ápice día tras día, su miserable condición permanecía inalterable, pareja a su tardo proceder. Como si de un designio se tratase permanecía en él siempre el mismo aspecto, el mismo tempo, el mismo inmundo lugar en que morar. Era un ser incómodamente invisible, situado en un umbral del que los exquisitos ojos occidentales no tenían registros. Un ser inalcanzable, lejano, en las antípodas de la holgada comodidad a la que incomodaba.
Siguiendo el mantra de todo habitante de gran ciudad, la gente hacía como que no le veía, cuidándose de no cruzar, ni por descuido, con él la mirada. Sólo se percibía que había sido detectada su presencia, por el precipitado cierre automático del seguro de las puertas o por el intento esquivo de eludir la línea del semáforo, adelantando o retrasando el vehículo.
Pero también estaban los abiertamente incomodados, ciudadanos incontenibles en la expresión de su disgusto por lo que consideraban una especie de ultraje a la excelencia, en la que pretendían vivir. Si un día aparecía fumando, eso refutaba su criterio de que la indigencia era simplemente un mal en el que algunos se habían instalado, si no ¿cómo era posible que pidiera dinero para gastarlo en cigarrillos?, estaba claro que era simplemente un haragán del que no se podía esperar un acto de voluntad que lo distinguiera. Como si los “civilizados ciudadanos” no tuvieran vicios ni perversiones de ninguna clase, como si el modelo consumista compulsivo sólo alcanzara a los ejecutivos o a los enamorados.
El invierno arreció aquel año y una mañana de lluvia y tenue luz, mientras pedía entre los coches, un motorista lo arrolló más de diez metros en la calzada. Los civilizados conductores, armados de sus teléfonos móviles hicieron casi cien llamadas a los equipos de socorro, sin bajarse de sus coches.
Esta vez sí, todos sin excepción, le miraron yacer inmóvil sobre el invernal asfalto.

27 de febrero de 2012

Desierto II


Concentración de espacio en esencia de tiempo, síntesis de pasado, resumen de culturas, crisol de abundancias, riquezas, miserias y credos.

Nada.....

...Todo.... Sencillez....

Línea sinuosa entre realidades distantes, cercanas; lluvia y seco, exuberancia y parquedad, más y menos.

Lugar equidistante, pasión de encuentros, fortaleza de arenas y vientos.

Infinito que tiende a cero, mar de arena, reflejo opaco del cielo, voces muertas, ...prisión de silencio.

Ausencia..., pura y descarnada ausencia

Desierto, desnudo, despoblado, desolado, deshabitado, desmantelado, deslumbrante, descuidado, desocupado, desapegado, desesperanza, despersonalizado, despiadado, despilfarro, desheredado, despintado, desplomado, desplazado, desposeído, descatalogado, despreocupado, desprendido, despojado, desprovisto, despejado, destellante, destino, desterrado, desuso, desvaído, desvalido, destronado...
Desierto, puro y duro desierto

Principio y fin.... Desierto, multitud de ausencias...

Vaguedad en la mirada, retazos de realidades enterradas, sepultadas en infinitas partículas de ausencia, tormenta de ausencias

Puente entre abismos de realidad; pasado y futuro, norte y sur, camino hacia el primer mundo, camino por el último de los mundos, camino por veredas ásperas y austeras, imaginarias, sendas azimutales, senderos imposibles entre arenas y estrellas.

Realidad de tierra, omnipresencia y concreción de tierra

No concepto, no civilización, no parcelas, no marcas, no correcto, no diferencias, no nación, no rectas, no estado, no derechos, no consumo, no global, no economía, si economía, no occidente, no mass media, no news.... ausencia, solo ausencia....

Tránsito, vida en tránsito, obnubilación de arena

Y debajo?, que hay debajo?, arena solo arena, un infinito dibujado de arena, acaudalado océano de sílice, marea de derrotas, retazos de sueños imposibles, universos cambiarios de vida y muerte.

Esencia de ausencias...

OLVIDO

Sueños de lluvia en estío permanente, ecos de voces... árabes creo, caravanas vetustas, hábitos viejos, mentes oxidadas en la costumbre, estrafalarios de almas, pasión y culto, color y vida, lo de antes, lo que fue y es, el ayer que no vimos, lo pasado, el mas descuidado de los olvidos.

Otra mirada..., introspectiva, ensimismada, varada en el umbral de otrora. Mirada ancestral que traspasa el tiempo, el tuyo, el mío, surgiendo en el estrepitoso silencio, hollando el aire, penetrando el desierto

Grito ahogado, aullido sordo rompiente de la frágil entelequia, la desajustada e injusta forma de vida que nos aleja del desierto y sus susurros, susurros de poeta.

Desierto de sueños

OPULENCIA

Actividad monocroma, gris sobre gris de fondo

Actividad, efervescencia, frenesí de opulencia, consumo, derroche, prisas, libertad, lo laico, presencia de Estado, historia, cultura, humanismo y civilización sobre millones de muertos.

Parcela, metro cuadrado, economía, lo tuyo, lo mío, lo privado: privado de anhelos, privado de amaneceres, de autonomía, privado de amor, amor privado, objeto de culto, culto por el éxito, adoración del lujo, dogma de fe, luces de neon...

...Suspenso de silencio, desierto de sueños..., falta de verdad, sed de tiempo...

DESIERTO

Sed de desierto sin tiempo...

Vivencia infinita, página en blanco, escrito en la arena, nombrado en el viento...

Continente....

...Contenido...

...todo y nada, ausencia de ausencias, puente de silencios.

4 de febrero de 2012

Equidistancia


Súbitamente, como de improviso, se encontró a muchos años de distancia de cualquier lugar. El pasado quedaba lejos, como lejos el futuro, y lejos el presente esquivo. Se vio a sí mismo ocupando una atalaya, una suerte de pedestal desde el que se asomaba al mundo. Desde aquel solitario otero lejos quedaban el amor y los amantes, lejanos los amigos y la amistad, érase un alcor distanciado de lo divino y de lo humano.
Un escalofrío sacudió aquella visión solitaria que lo situaba en el páramo de su existencia y un vacuo horror lo conmovió. La luz alcanzaba a encender la enfermedad del alma en el ambiente de aquel tiempo irreal, tiempo suspendido, tiempo equidistante.
La sensación vital de equidistancia, se convirtió en una pulsión, una suerte de revelación que lo situaba a igual distancia de ninguna parte. No soñaba. Un rastro de desasosiego se abrió camino entre la imagen que dibujó su mente; un amplio paisaje semidesértico y monótono tan solo interrumpido por un pequeño promontorio alrededor del que habitaba la nada, era la imagen de la zozobra de aquel que se sabe solo y alejado de toda posibilidad de salvamento, la tribulación del naufrago.
Imagen nítida, yuxtapuesta a un torbellino de sensaciones que desfilaban ante él a gran velocidad; tristeza, temor, angustia, pesar…, un hondo pesar le sumergió en la complacencia de sí mismo, como cuando de niño se refugiaba en torno a la aflicción.
Se sobrepuso, examinó de cerca pero con distancia el coro de sensaciones y pensamientos, que se iluminaban a la luz tenue de aquel sorprendente descubrimiento.
Vivía en la equidistancia, una equidistancia que lo alejaba  del mundo tanto como de sí mismo, de los objetos como del sujeto, del fondo tanto como de la forma.
¿Pero dónde estaba aquel lugar ignoto?, ¿cómo había llegado hasta allí? ¿cómo no había visto aquel páramo hasta ese momento?. La luz del alma iluminaba la enfermedad del espíritu y la luz no se retiraba, veía, ahora veía, aunque aquella enigmática visión no tuviese cabida en ninguna parte, ni relación identitaria alguna.
Se encontraba realmente a años de distancia de todo, años de distancia le separaban del que fue, de los recuerdos, de los anhelos e ilusiones, de aquello que amó, de todo lo que quiso, de lo que quería y de lo que pretendía ser, lejos estaban las cumbres solitarias, las risas juveniles, los temores de infancia. Lejos ayer, hoy y mañana, lejos el éxito y el fracaso.
En un indicio de extinción inevitable vislumbro el ser nada, la vacuidad absoluta, entendió lo accesorio de la vida, lo frugal del devenir, la quietud de no ser. Atisbó la solidez de la muerte frente a la fragilidad de la vida.
Era un hito, un zenit temporal alcanzado, un espacio equidistante y revelador, sobrecogedor y ambiguo, los días del advenimiento habían concluido, dejando paso al tiempo de la emergencia.

26 de enero de 2012

Luz


Habitamos en un mundo de luz, sumergido entre las más profundas tinieblas. Milagro de Luz en el oscuro, bañando los objetos y la materia inanimada, luz insuflando vida a la vida. Luz en las cosas y entre ellas, luz que dibuja y colorea contornos en los mundos de la materia, mientras traza el dintorno del espacio entre medias. Luz en el umbral de nuestra forma de vida, luz vital vivificando el tiempo.

Luz en el objeto y en el sujeto, luz inmaterial y luz sustancia, cuerpo de luz, entidad, forma, naturaleza, obra y materia, sustancia, valor, fuerza y elemento.

Luz vespertina y crepuscular, luz en tu ojos, en tu mirar, luz luminaria, fuego, aureola, luminosidad, brillo y refulgencia, claridad, fulgor, halo, relámpago, ráfaga, rayo, onda y partícula, luz de vida.

Filamento de luz en la perpetua noche universal, vehículo veloz y certero. Hermes cósmico penetrando un mundo oscuro y tenebroso, portador de noticias de pasadas épocas. Vemos hoy la luz que fue y sigue siendo, luz que en permanente viaje por el espacio en expansión lleva en el seno de su retina inmaterial formas, vidas, gestos…, luz esencia del pasado, luz de presente, futura luz, incandescencia nómada permanente y pasajera.

La luz, fuerza que nos mueve entre las sombras, sombras que nos alcanzan, nos ciegan, sombras que nos cercan, nos rodean. Buscar la luz, ver la luz , sentir el rayo de luz que guía nuestras vidas entre la incertidumbre del oscuro.


La ciudad despertó hoy de las sombras, sumergida en una presencia tangible de luz invernal que competía en protagonismo con todo aquello a lo que bañaba, luz nueva, renovada a cada instante, una luz recién estrenada.


21 de enero de 2012

In memoriam


Paseo al borde de simas insondables, entre abismos cargados de ayer. La memoria infatigable agita la mente y el alma, briznas de pasado encadenadas en transparencias de sentimientos.

Una fosa se abre a mis pies, profunda, incierta, enigmática cavidad cuya visión perturba como piedra lanzada al lago, las ondas del pensamiento.

Te vas, me quedo y cada marcha es un hito en el inmaterial camino del espíritu, es un trazo, una marca en la piel, una cicatriz que nos acompaña siempre.

No hay despedidas ante la muerte, ni adiós, ni hasta luego, ni hasta la vista. Todo cede, todo se aparta, tan sólo la contemplación de la abismal cuenca queda.

Te vas y una particular visión se pierde y sin embargo queda, permanece. Una visión concreta y precisa en la mente del Universo, un movimiento único en el cortex de un cosmos que conspira por perdurar, una mirada única y magnífica que enriquece con su visión el Universo entero.

Has venido aquí, a investigar, a conocer, a descubrir, a aprender. No mires todo esto por lo que ves o por lo que crees que es, este es sólo un lugar de prácticas, un colegio, un laboratorio en el que experimentar sin perderse en el experimento.

Has venido aquí y pronto te iras, aprovecha a Vivir la Vida y deja de vivir la vida. No dejes que el decorado te impida ver la obra, no permitas que los juguetes sean el objeto del juego, no consientas por más tiempo perder el tiempo en lo accesorio no renuncies nunca de lo importante.

Vienen a la mente aquellas enigmáticas palabras; “antes de que Abraham fuera, Soy”.

19 de diciembre de 2011

Positivo


Amanece, observo en intenso contraluz las siluetas de las grandes torres de Madrid, enmarcadas en la cristalera del salón.

Amanece, y el tibio color aún indefinido tiñe la atmósfera de malva y plata. La escena está aumentada, como por un catalejo, es ese curioso efecto de “relatividad espacial” que produce un paisaje o un gran espacio abierto cuando un marco lo encuadra a nuestra vista.

Una visión extraña me hace advertir algo sorprendente en este cuadro matinal; una de las torres es ostensiblemente más ancha en la cúspide que en la base, la visión no ofrece dudas, es claramente una suerte de esbelta pirámide invertida, me asalta la extrañeza de no haberme dado cuenta antes.

Amanece y las sombras y las luces se difuminan, se confunde, contornos y dintornos se superponen alterando la realidad.

Me aproximo, según avanzo el efecto de aumento se convierte en su contrario, la fracción de torres enmarcadas en la cristalera y de apariencia gigantesca, se alejan a medida que disminuyen de tamaño, mientras se amplía el horizonte. Es un zoom inverso y la escena en su conjunto cobra amplitud en tanto objetos y formas  empequeñecen.

La luz de la alborada ilumina las torres, iridiscentes ahora en sus reflejos metálicos, y el fondo aún en tinieblas se confunde en un oscuridad resistente a la aurora.

Salgo de mi asombro entendiendo la confusión; desde la imagen ceñida a un marco, la luz dibujaba el fondo y la oscuridad contorneaba la silueta de las torres, haciendo ver a la principal más estrecha en su base que en su ápice, la imagen era el negativo de la realidad, pero tan contundente y concreto que se estableció en la evidencia de la verdad.

Imagen en negativo que como todas tiene su positivo intrínsecamente adherido a él, visión extraña que determina la capacidad de confusión de la mente ante cualquier imagen, que como ilusionista avezado, nos confunde transformando la realidad del entorno. Más también revela  la pluralidad de imágenes y de acontecimientos, encontrando tanto en estos como en aquellas visiones calidoscópicas de la realidad, en las que un simple moviendo hace aparecer o desaparecer fragmentos de cristal o figuras enteras.


No hay mal sin bien, no bien sin mal, no hay suceso negativo que no implique un valor positivo y viceversa, por mucho que en algunos casos sólo seamos capaces de ver el lado más oscuro, como imagen enmarcada en el ventanal de nuestro particular salón, del que siempre podemos salir o al menos movernos.

22 de noviembre de 2011

Al viento


No supieron anticipar el rolar de los vientos y la vida les dejo en la encalmada. Tarde comprendieron que los vientos, como la vida no siempre están disponibles para nosotros.

La juventud se despacha la vida a grandes sorbos mientras la edad madura teme por ella.

Buscaba el viento en cada amanecida, al medio día, al atardecer, sólo aflojaba su angustia de anochecida, cuando el recogimiento y la oscuridad invitaban a la retirada, una retirada de si mismo.

La vida se había alejado tanto que podía verla frente a sí, sentimientos tan diferentes de aquella otra vida habitada desde dentro, tan reciente y tan lejana…

¿Cuántas vidas hay en cada existencia?, ¿Cuántos habitaciones habitamos en ella?

Un leve y perturbador sentimiento de lejanía invade la tensa calma, este no pasar nada, eterna espera, incierta, volátil y temerosa calma…

Atrás quedaron los días en los que corrientes benignas y vientos prodigiosos hinchaban las velas e impulsaban las naves de nuestras vidas.

Prisioneros, esclavos, atrapados por la ausencia de la más leve brisa, privados del hálito de impulso de vida, ni ráfaga, ni cierzo, ni aquilón, ni soplo ni ventisca, alejados del tiempo.


Falta viento y aire. Sean cuáles sean las dificultades de la navegación, la fórmula es siempre la misma: nunca... nunca... nunca... te rindas.

4 de noviembre de 2011

¿Desesperanza?


¿Qué vamos a hacer con la desesperanza?, desaliento labrado a fuego por un modelo de vida desatinado y condenado al fracaso.

Qué haremos con el vértigo de quién no encuentra trabajo, qué con los desahuciados, qué con los parias del tercer mundo que mueren de hambre a diario, qué con tantas expectativas segadas por una economía que todo lo devora.

Pero sobre todo, qué vamos a hacer con el ejército de desheredados de esa clase media, movida por un deseo de consumo frenético carente de expectativas de ser colmado.

Legiones de jóvenes y adolescentes consumidos por el deseo de un consumo que no podrán satisfacer, esclavos de su propio anhelo inalcanzable, enfrentados a una realidad que les corta el paso, ahogados en la tensión de la desigualdad.

Porque la igualdad ya no es un asunto social ni tan siquiera un derecho, hoy la igualdad, la relación igualitaria inter pares depende del nivel de consumo que se ostenta. Un nivel de consumo que, cuál espejismo, ha mantenido a las clases medias occidentales en la ensoñación de una riqueza sustentada por las deudas.

No saldremos indemnes de este descalabro que va más allá de una crisis financiera, económica o de confianza, estamos ante una crisis sistémica que orada los cimientos de un modelo de pensamiento y de una actitud ante la vida. Modelo especulativo y suicida incorporado al ADN de la humanidad entera, un modelo en el que el deseo nos aleja de lo que somos.

Lo que empezó siendo un mero malestar, difuso, inconcreto, se va materializando poco a poco en la indignación del que percibe que sus cimiento son de barro y luego, tal vez, sobrevendrá la catástrofe, entendida como cambio rotundo de modelo. Y mientras esto le sucede a la ciudadanía, los gobiernos niegan la mayor, miran hacia arriba, sin entender, sin saber que “cuando los de abajo se mueven, los de arriba se caen”.

Hemos hecho dejación de decisiones en favor de unas élites que sólo velan por su subsistencia y por el interés de los afines a su mundo estratosférico e ilusorio, un mundo que se desmorona ante la atonía generalizada.
Vivimos un momento de reemplazo, reemplazo de la opulencia por la necesaria contención, de una hegemonía occidental que cede ante la pujanza de Asia, un momento de revisión de la preponderancia de la globalización económica frente a la localización de los problemas y conflictos, un tránsito desde una realidad enfrentada a lo virtual a una condición humana mestiza virtual-real. Asistimos a la mutación del estado del bienestar, garante hasta ahora de la paz social, en el malestar creciente con el estado. El patrimonio de la clase media es hoy una cárcel para la liquidez.

Necesitamos un cambio del paradigma económico que como poco recupere la base del capitalismo puro (aunque sólo sea eso), haciendo valer la producción frente al poder de la pura especulación, se hace necesaria la introducción de valores en los mercados para poner freno a la depauperación de millones de vidas humanas, por convertir alimentos y materias primas en futuros financieros.

Un mundo entero obrando para beneficio de bancos y especuladores, debe modificar algo su trazado, o nos saldremos de él en alguno de los giros.

3 de octubre de 2011

Color

El color de unos pasos en la niebla dejando un rastro de inquietud van. Sombras cercanas los acarician, ecos lejanos los acompañan mecidos en pensamientos.

Luces contorneadas de bruma narran realidades concretas en el espacio sordo, luces sujetas en un aire material, acuoso, estelas que alumbran voces nuevas cantando viejos lemas.

Azul, la soledad es azul, como sus pasos en la niebla. La soledad es azul y fría y húmeda, igual que la densa calina que la noche estrena.

Humedad penetrante y sonora, campana de soledades, agua suspendida en el aire, mar de nieblas acompañando la liturgia cotidiana del recurrente pensamiento.

Niebla en la ciudad, vapor en la mente, luces difusas eclosionadas en la calle, destellos de consciencia en la interior mirada.

El color de sus pasos hablan en la noche oculta, tras la capa líquida suspendida en el espacio. Con voz, apenas audible, habla de sufrimiento y fracaso adheridos a la piel interior.

Nebulosidad de la noche atormentada por esta lluvia detenida en su caída, por estas nubes fuera de lugar, obstinadas recurrencias las acompañan.

Voces, luces, colores de sombras, exhalación de agua afligida, nubes casuales, simple vapor, mera agua, humedad desaparecida con el sol, tinieblas disueltas por la conciencia.

11 de septiembre de 2011

Palimpsesto


Cada pasaje, los acontecimientos, el suceder de la vida cotidiana se escribe sobre un pergamino invisible, personal y único. Sobre este paño intangible quedan reflejadas vivencias, memorias, sentimientos, temores, logros, anhelos…

Lo que somos y lo que fuimos se superpone en capas cuyos trazos más o menos profundos, más o menos marcados van componiendo un entramado de líneas que componen el palimpsesto de tu vida.

Como líneas que se entrecruzan, interfieren, desdibujan, la personalidad va quedando plasmada en un dibujo laberíntico a menudo indescifrable y complejo.

Sobrescribimos nuestra historia una y otra vez sobre un mismo soporte, y la profusión de las líneas cinceladas del pasado, pugnan por destacar sobre las líneas recién escritas del presente; líneas coincidentes o antagónicas, multiversos entrelazados, pentimento de artista sobre el lienzo.

29 de agosto de 2011

Cuadro flamenco

Canales surcan la vida, vida surcada de canales; amplios unos angostos otros, desiertos o superpoblados canales, canales de comunicación e incomunicación.


Como el rastrillo infantil traza en la arena canales, la vida traza en ti los surcos de cada vivencia, dejando su marca indeleble, horadando quien eres por dentro.


Canales oscuros y traslúcidos, densos y livianos, ocultos o enaltecidos, canales de pensamiento múltiple que conectan con los sombríos gestos de quién no somos, alterando aquél que somos.


Canal: conducto y sumidero, tubo y acequia. Estría, reguero o albañal, pero también sangradera, gárgola y cauce.


Canal que nos conduce, como cantó Manrique, al mar. Canal de vida en medio de estepada muerte. Un mundo de canales viví, una Holanda de tuberías circulando bajo el nivel del mar.


Enigma flamenco en azul y verde.

19 de julio de 2011

Representación

El actual presidente de la CEOE, arremetía ayer contra los “funcionarios prepotentes” y los “parados defraudadores”, en un discurso inconexo que contenía estos dos demagógicos arietes.


¿Son estos los verdaderos frentes abiertos en la actual crisis?, me pregunto, ¿son estos los ámbitos sobre los que la patronal considera imprescindible intervenir, para mejorar la economía y la contratación?.


Cada vez que un ilustre mediático comparece en los medios a representar su papel, la inteligencia se va de vacaciones, el sentido común emigra y la razón y la analítica son asesinadas sin remedio.


Cada notable que habla hace bueno al anterior, de por sí obtuso. Cada figura que se otorga nuestra representación no lo hace en absoluto, ya sean políticos, empresarios, representantes sindicales, famosos, intelectuales…, y hace cierta la consigna del 15M, ¡Que no, que no nos representan…!

27 de junio de 2011

Despedida

Sombras, sombras nos rodean, atisbos inciertos de aromas de sospecha, espectros de personalidades, vestigios que impregnan la memoria.


Panoramas efímeros de frágiles pilares asientan nuestras vidas, la incertidumbre se ha instalado entre nosotros. Nuevas realidades antiguas pueblan nuestras almas, viejas veleidades nuevas las atenazan.


Consciencia de la marcha, éxodo de pensamiento, diáspora de la razón, expatriación de la realidad tejida en la nube.


Todo suena a despedida, despedida soñada, imaginado adiós perturbado en el pétreo ambiente creado, la luz de gas se hizo eléctrica para hacernos luz de gas.


Ausencias, aire colmado de ausencias: la tuya, la mía, la recurrente ausencia. Antiguas y recientes. Suenan clarines de retirada, de huida, evacuación, fuga taimada.


Me despido de ti entre brumas legendarias, neblinas de ayer complacientes, danzarinas, brumas que ocultan lo que es envolviéndolo en recuerdos, igualando ausencia y presencia.


La escena es un cuento, el bar nos traslada a la vieja Habana. Conversando de viajes entre amigos nos despedimos, y la despedida tiene algo de adiós. Vértigo de pensamiento, temor de mañana. Pero la escena sigue bañada en una irreal luz sorollesca, la camarera pasea su esbelto cuerpo entre las gasas de un lánguido vestido que invita a soñar.


Hay algo de antiguo romanticismo; viajes a destinos lejanos, viajeros alejados del turismo, amigos viejos y antiguos amigos, pulso primaveral de comienzo del estío, pasión por soñar.


El aire cálido y la ginebra suavizan las formas, calman al tenso ego, disipan toda responsabilidad. Todo es luz, luz caribeña en la céntrica urbe, luz del corazón para un adiós.

6 de junio de 2011

Emergente

Pensamientos, sentimientos, ideas, emergen desde las profundidades hasta hacerse eco en el display de la mente. Pero, ¿dónde estaban antes?, ¿de dónde brotan?, ¿de qué sustancia están hechos los pensamientos?.


Emergen energías que semejantes a la naturaleza de la luz, mitad onda, mitad partícula, impactan en la superficie cristalina de la mente, modulando su tensión superficial hasta ondularla. Rápido movimiento vibratorio que se transmite con celeridad sobre el fluido elemento.


Emergen porciones de sutil e intangible materia, dibujando volutas de pensamiento, bocetando inspiraciones, ideas, pero también sentimientos, frustraciones, miedos. Rastros de intenciones, restos de idearios alojados en lo profundo, reflejos de cristales conformados en la oscuridad.


Pensamientos humanos, reflejos de otros, sustancia de pensamiento recorriendo una mente universal en la que habita todo pensamiento, cita de todas las posibilidades. Pensamiento cuántico en receptor monocanal.

Brota, el movimiento surge al silencio que se retira un instante, suena el pensamiento errante en su bucle sinfín, sólo interrumpido por otro errático movimiento y a veces por la luz del silencio.


Partículas de energía fina, imperceptibles, etéreas y tenues, partículas de metafísico génesis, impalpables, inaprensibles, incorpóreas, partículas capaces de mover el pensamiento, la voluntad, el deseo, capaces de mover el mundo.

20 de mayo de 2011

Reflexión

Reflexionar es considerar nueva o detenidamente una cosa, es examinar un sujeto su estado íntimo y sus pensamientos, es pensar sobre algo que se va a hacer o sobre la conducta que se va a seguir.


Pensemos en esta jornada de reflexión, por tanto, qué es lo que vamos a hacer y qué conducta seguiremos una vez encendido el 15M.


Reflexionemos sobre la verdadera realidad de unos partidos políticos representantes de sí mismos y de sus intereses: optar o mantenerse en el poder según sean oposición o gobierno, favorecer a los suyos y a sus amigos.


Reflexionemos a cerca de los bancos; empresas cuyo objetivo único es obtener beneficios permanentemente incrementales. Al servicio de sí mismas que ni prestan crédito a Pymes ni a particulares, ni devuelven tampoco el dinero de un rescate, que les permite mantener sus beneficios millonarios.


Reflexionemos sobre nuestro modelo de vida, sustentado en un imposible.


Reflexionemos sobre el poder, el poder del pueblo dejado en manos de gobiernos dirigidos por poderes económicos privados.


Reflexionemos sobre la democracia, secuestrada por un neoliberalismo que funde los cuatro poderes en uno sólo, el poder del capital y su influencia.


Reflexionemos sobre una clase política, entregada a un endemismo autocrático que la sitúa en las antípodas de la ciudadanía. O peor aún, centrada en favorecer sus intereses privados por encima de todo, por supuesto por encima del bien común.


Reflexionemos pues, en esta jornada para la reflexión cargada de interrogantes, interrogantes puestos de manifiesto no por quienes nos gobiernan, sino por la una ciudadanía responsable e indignada.


A Sol, Yo Voy, voy a reflexionar.