La desgracia en soledad sólo es superable por la desgracia compartida con un ajeno, con el desconocido que se cruza en nuestra vida en ese instante vital, doloroso y dolorido, en el que nos asola la desgracia y con el que nunca antes, ni después, volveremos a tener la más leve coincidencia.
Es un espectador ocasional, que se asoma a un largometraje pero del que sólo ve un instante. Sin génesis ni epitafio, sin nudo ni desenlace, sin conexión en suma con nada de lo sucedido ni lo por suceder. Es alguien que se encuentra frente a un marrón vital incapaz de referenciar y al que no le une nada más, que la fortuna insidiosa que lo llevó al lugar inoportuno. Un ajeno.
La desgracia vista así, desde el espectador ocasional que todos llevamos a flor de piel, es una escena sórdida, histriónica a veces, sobreactuada otras, malinterpretada siempre. Sin embargo para el protagonista la situación que le supera, le hiere, le hiende, se quiebra aún más ante la apoplejía temporal de este accidental compañero.
Es una suerte de confluencia de accidentes; la desgracia sobrevenida y sobrepuesta a ella, la presencia del desgraciado que la contempla inopinado. Estupor de quien sufre el doble drama.
Toda palabra, toda queja, cualesquiera explicación, se estrella contra el refractario muro del que se entiende ajeno al suceso, al fortuito acontecer del que no quiere formar parte alguna. Sin vislumbrar que ese encuentro casual le hace partícipe fundamental de una contingencia, que le une con quien la padece en lo más profundo del sufrimiento humano, por tanto común, cercano por tanto, y universal y cotidiano.
El sufrimiento humano, que nos alcanza aun sin quererlo, que nos golpea aunque venga de lejos, deferido como miembros de la misma humanidad y de su suerte compartida. Un sufrimiento del que nadie puede escapar, ni siquiera ese espectador inesperado que se cuela en la desgracia de otros, sin querer entender que hasta el acontecimiento más alejado y remoto, si es humano, es también suyo, es de todos.
6 de septiembre de 2010
Ajeno
21 de julio de 2010
Poema
Mirando al viento, intuyo
brisa, espacio cercano
y ausencia de lo remoto.
Mirando al viento anhelo
briznas de pasado,
en el presente burladero.
Cambio de mirada sabiendo
que nada veo, las respuestas
reposan en el baúl del tiempo.
Miro,
vivo..
..y también muero.
Muero en eterna agonía
de un pasado siempre preso,
y un presente que porfía.
Muere el sonido y el canto.
Encanto de cuanto sueño,
que sueña su desencanto.
Miro al viento, para ver
y en cuanto veo, me veo.
Mirar para no creer,
en nada de cuanto veo.
Creer para no mirar,
a nada de cuanto creo.
18 de junio de 2010
Opinión
Sepultadas en opiniones están la intuición y el conocimiento, opiniones a cerca de cualquier cosa, a cerca de todo, opinar es un deporte fácil que no requiere esfuerzo ni entrenamiento, es una actividad que se practica con la misma rutinaria indiferencia que se camina por la ciudad.
Opinar es una tendencia, que hace de la opinión un paradigma del ciudadano contemporáneo. Opinión sobre esto, sobre aquello, opinión prestada, vendida o comprada, opinión contraída o sustraída opinión.
Como la humedad otoñal sobre terreno abonado produce hongos, los medios de comunicación sobre los ciudadanos producen opinión.
Foros, encuestas, tertulias plagadas de tertulianos de la nada, espacios desde los que se expone o se recauda opinión.
La opinión va por barrios y depende del barrio así es la opinión, no se puede opinar lo mismo si se es del barrio de salamanca o de Vallecas, no si eres conservador o progresista, no si eres hombre o mujer, si eres local o visitante, europeo o árabe, palestino o israelita, del barça o del Madrid.
La opinión tiene la cualidad de formar más opinión entorno suyo, y este incremento sostenido vehemencia la opinión que termina siendo un fin en sí mismo que no entiende de lealtades ni de conocimientos, igual es la opinión relevante o versada que la interesada, la opinión de siempre que la reciente, la opinión valiente que la intrascendente.
La opinión se nutre de sí misma, se fagocita y retroalimenta sin ningún escrúpulo y pudor, pudiendo opinarse cualquier cosa sostenida exclusivamente sobre la base, de la propia opinión.
Otra de sus cualidades es la simplicidad, o mejor dicho la simplificación, hasta de los asuntos más complejos y relevantes, la opinión sobre algo solo entiende de ella misma de manera muy sucinta, y tiende a posicionar como enemiga cualquier opinión disidente. Opinas como yo o en contra mía.
Es preciso opinar algo, para ser, hay que tener opinión. Toda opinión que se precie de serlo debe ser sencilla, enunciable en cuatro o cinco palabras, en una frase todo lo más. Y una vez formulada su alquimia trasmuta todo en hechos simples e inmutables, que no necesitan volver a ser pensados, analizados ni revisados, porque la esencia de realidad ya cristalizada en forma de opinión, alcanza la inmanencia, trascendiendo incluso al objeto mismo de opinión.
21 de mayo de 2010
Voto
El voto se ejerce en las urnas y se consuma en el centro comercial, porque votamos cada vez que consumimos. Votamos con acto de compra y votamos también cada vez que deseamos hacerlo, el paradigma de “un hombre un voto”, ha devenido en “una compra un voto”.
Ciudadanos y sociedades se mueven y desarrollan en torno al consumo, sin el cuál, cesa el progreso, la sociedad del bienestar, la riqueza y el futuro. Cada acto de consumo es un voto a un modelo, a una forma de vida en la que la verdadera felicidad está en función del volumen de consumo que se pueda alcanzar, la libertad es hoy, la posibilidad de poder consumir más y más caro. Y el poder, que reside en el pueblo, se centra en la capacidad sostenida de este por seguir consumiendo.
“Consumo luego existo”, dada la inexistencia social en la que se sume aquél, que no puede alcanzar el nivel de consumo de sus iguales.
El consumismo es la religión mundial mayoritaria, que reúne por igual a individuos de todo estrato social, de toda ideología y con el mismo fervor en oriente que en occidente.
Consumir es un aspiracional, un anhelo inalcanzable donde lo mejor está siempre por llegar; en forma de última consola, de colección de temporada, de nuevo modelo de coche, de viaje diferente, de joya exclusiva o de zapatillas de marca.
El consumo, además de consumirnos nos une. Al norte con el sur, al indio con el chino, al musulmán con el cristiano y lo hace en la desmesurada ambición en la que se asientan las bases de la economía mundial, y por tanto, de la política de todos los partidos, de todos los pueblos.
Sí, el voto se ha popularizado, se ha expandido más allá del de los procesos electorales, hasta convertirse en un hecho cotidiano y diario reflejado en cada acto consumista, en cada deseo de poseer, en cada decisión o indecisión de compra, porque todas y cada una de ellas cuenta.
Cuenta para las multinacionales que escudriñan nuestras intenciones desde lo alto de sus torres de cristal, cuenta para los poderes que se ocultan detrás de los estados, cuenta para las grandes fortunas que necesitan prodigarse y seguir creciendo, cuenta para la caterva de economistas sin escrúpulos y ahora sabemos que mal formados, que intoxican los mercados y a las gentes con productos de diseño financiero, cuenta para las marcas, para los productos, para la industria mundial que necesita seguir incrementando su producción, al mismo ritmo trepidante que en los últimos veinte años, en los que se ha expoliado más patrimonio natural que en los pasados veinte siglos.
Votamos diariamente, claro que votamos y nuestro voto visto, oído, escrutado, inquirido, averiguado, analizado, indagado, sondeado, oteado y pormenorizado, desarrolla tendencias, produce desigualdades en el reparto de la riqueza, ahonda fronteras, expolia bosques y océanos, destrona gobiernos, engrandece marcas y multinacionales, genera miseria y desheredados, desertiza campos, agota recursos, empequeñece pensamientos, relativiza y merma la ética, fomenta desigualdades, crea monstruos impredecibles y nos mantiene en un despotismo absolutista, del que no nos consideramos esclavos.
16 de abril de 2010
Oculto
El poder se ocultó para poder ostentarse así mismo sin estorbos ni sacrificios inoportunos. Aprendió de las grandes revoluciones que el poder ejercido por el vulgo podía hacer perder la cabeza al mayor de los aristócratas y se apropió del discurso ilustrado haciendo gala de gran adaptabilidad.
Diez de cada diez encuestados declara sin pudor que si dispusiera de más dinero consumiría más. “Consumiría Más”. Esta declaración suicida, representa el pináculo de un iceberg cuya gran masa se oculta bajo una superficie de sociedad, bienestar y libre economía. El consumo nos domina y el poder oculto, que lo dirige e inspira, es dueño y señor de voluntades individuales y colectivas.
El consumo, que todos sin excepción; ricos o pobres, urbanitas o rurales, europeos o chinos, enaltecemos con nuestros deseos inagotables de tener más para consumir más, es una maquinaria al servicio de un poder que adormece conciencias, deprava actitudes y pone al pairo a la humanidad entera ante los avatares del mercado. Una humanidad que sufre y muere con el decaer de un consumo, que si por el contrario crece, resulta insostenible y letal. Trampa fatal, falacia aceptada por los ciudadanos de todos los mundos posibles, desde el primero hasta el último.
Autocracia y democracia se dan la mano para discurrir juntas por el sendero de la enajenación de un individuo, cuya libertad se limita a su capacidad de elegir aquello que puede comprar..
25 de marzo de 2010
Redes
Voy mirando desiertos, desiertos humanos plagados de actividad, voy mirando escaparates de sonrisas cristalizadas en un desierto.
19 de febrero de 2010
En venta
Cientos de escaparates nos miran desde la oscuridad, expuestos como estamos a la luz de las farolas del consumo...
15 de febrero de 2010
Atasco
Avanzo por un mar calmo, mar de mi imaginación, mar contemporáneo, mar fractal y sentido, mar repleto de lucernarias envueltas en metálicos reflejos.
Cadencia de tiempo mecido en invariable procesión. Mar aburrido. Sonoro mar cuyo lento oleaje va batiendo mi nave solitaria, equidistante de las miles de naves que obstinadas, acompañan mi periplo.
Atardece un mar gris obsesionante, liso, ceniciento, mientras el horizonte se enciende en luz reflejada. Magia de luz pintando sobre gris purpúreas, irisadas, brillantes pinceladas. Paleta de pintor inverosímil.
Mi singladura continúa lenta, inexorable. El leve oleaje, atenuado por el silencioso atardecer, asemeja el halito de un ser descomunal. Resplandores de mecánica irrealidad confunden la escena; tensión y calma, resignación y prisa...
Surco un mar de mareas imposibles, tanto como la solidez de sus aguas. Mar de mi memoria, mar de artificial factura.
22 de enero de 2010
Sofisticado
Abrumado por el desarrollo de los acontecimientos, el ser humano contempla inerte el bagaje emprendido por la humanidad hacia su propia destrucción. Un camino plagado de avisos y contenciones de un planeta benévolo y paciente, que ha sido transformado compulsivamente por una acción humana, que algunos aún insisten en negar.
Sofisticación: acción o efecto de sofisticar.
Sofisticar: adulterar o falsificar con sofismas un razonamiento, quitar naturalidad a algo con exceso de artificio o pulimento o educación
Sofisticado: falto de naturalidad, afectadamente refinado.
5 de enero de 2010
Tribus de Uno
Tribus de Uno surgen, el individualismo exacerbado y la modificación de la costumbre las trajeron hasta el corazón de la urbe.
Fueron disminuyendo los grupos que compartían y hacían cosas en común. Y los que quedaron perdieron interés, limitándose a seguir a un líder, a un marcador de opinión.
Tribus de uno, moderna tipología de target basada en el individuo, en la hiperindividualidad.
Tribu de Uno es un nuevo perfil social en el que nadie es lo que parece, ni hace lo previsible. Sólo hace falta mirar alrededor: financieros y presidentes de bancos causantes de una crisis mundial, políticos que hacen gala de su descarada intencionalidad y son parte alícuota del problema y no de su solución, famosos en chorradas, genios desapercibidos, héroes invisibles en figuras de andar por casa, tránsfugas morales, seres de apariencia...
Tribus de Uno define al ser único que somos, pero también al ser gregario. Somos Uno y somos Tribu. Queremos que nos traten como individuo sin dejar de comportarnos como la mayoría. Un nuevo formato de tribu sofisticada; es decir compleja y avanzada, pero afectada y carente de naturalidad. Una tribu cobijada en una gruta tecnología que permite liberarse de la cultura de masas en la que estaba atrapada desde principios del siglo XX, para caer prisionera de una nueva masa de "cultura", teñida del espejismo de la individualidad
Individualismo, personalismo gregario sostenido en la necesidad de expresión y manifestación pública, universo de la customización, de lo exclusivo que precisa ser visto por los demás miembros de las Tribus de Uno.
Cada individuo es hoy una entidad autónoma indefinible, inclasificable por parámetros convencionales, porque los perfiles de grupo definen grupos no personas, y sin embargo cada individuo está incluido en algún de ellos.
El sentimiento de ser único choca directamente con el seguidismo que subyace en la paradoja, de no poder ser único, sino se alcanza el hueco de expresión dentro del grupo.
E pluribus unum - Ex uno plures
24 de diciembre de 2009
Incierto
Al lugar del que vinimos,
al comienzo que es el fin,
al fin que es el comienzo,
al lugar que nunca dejamos,
al ser que siempre fuimos.
3 de diciembre de 2009
Religión
El hecho religioso surge como respuesta a la necesidad de difusión de una escuela de pensamiento, instalándose como aparato de divulgación de ideas, certezas y visiones proféticas, más o menos filosóficas o místicas de la realidad. Pero esta acción de divulgar, va generando un efecto vulgarizador de los hechos, de los fundamentos relevantes que son objeto de difusión. Las iglesias y los aparatos de la fe, se transforman en departamentos de marketing ecuménicos que diseñan y definen estrategias, difunden y proclaman máximas, lanzan advertencias y amenazas, acuñan símbolos siendo creadores de la iconografía visual corporativa, diseñan marcas en definitiva, con sus planes de fidelización y sus programas de castigo y recompensa. Pero el aparato religioso establecido es ante todo un negocio de poder, un negocio de cifras multimillonarias inspirador de enfrentamientos, instigador de guerras, fuente de diferencias, emblema de separación entre iguales.
El hecho religioso, otrora surgido en un entorno de humildad y casi siempre en precario, se arropa con el tiempo de una poderosa maquinaria de poder barnizada de divinidad, en la que militan los grandes magnates de la fe, los insidiosos doctores de la iglesia, especuladores de conciencias, tendenciosos maestros del dogma, egocéntricos iluminados, toda una caterva de individuos asidos al poder de lo oculto. Oscurantismo exento de toda sabiduría, desprovisto de todo discernimiento, carente de la más sutil de las conciencias, viaje secular hacia la perversión de los principios, alejados hasta el paroxismo de la fuente que lo inspira, origen del vigente y milenario despropósito eclesiástico, igual en el oriente que en el occidente.
26 de noviembre de 2009
Calidad
Bien, calidad, belleza, perfección, divinidad, esplendor, magnificencia, prodigio, maravilla, virtuosismo, excelencia. Vocablos cotidianos, de los que sin embargo, parece haberse escapado su significado para una gran mayoría de ciudadanos que no son, no somos, capaces de diferenciar la excelencia en casi nada, y aquél que más enterado y perfeccionista parece, menos idea suele tener.
Hace dos años, el concertista Josua Bell, prestigioso violinista norteamericano, bajó al metro de Washington vestido con vaqueros y gorra de béisbol, llevando consigo un violín stradivarius de 1713, con el que comenzó a interpretar música de Bach. Él, que hacía unos días había llenado una sala de conciertos de a 100 euros la entrada, obtenía en este nuevo escenario una lamentable repercusión entre una audiencia anodina, que ni reparó él ni en su música. Posiblemente mientras esto sucedía, miles de conciudadanos nutrían su intelecto con la telebasura que se despacha sin restricciones en cualquier canal de televisión del orbe.
Hemos devaluado la calidad por un creciente culto a la mediocridad en simbiosis con un conformismo materialista, o mejor dicho, dormidera del bienestar. La calidad se nos escapa de las manos, la calidad de pensamiento, la calidad de vida, la calidad de lo humano, la calidad humana.
30 de octubre de 2009
Relatividad
Miramos al cielo nocturno con la mirada escrutiñadora de Galileo o de Copérnico y en el mejor de los casos, y siempre que estemos alejados de los grandes centros de población, vemos miles de luces pugnando por romper un monótono y mono tono lienzo oscuro como el carbón. Es la luz abriéndose tímidamente paso, entre las infinitas tinieblas que todo lo pueblan.
Contemplamos este espectáculo magnífico en el desierto, por ejemplo, dónde una bóveda de estrellas nos aplasta contra una tierra llana como un plato. Miramos hoy hacia cualquier punto lejano del espacio y lo que vemos es ayer, como en una máquina del tiempo. Todo el planeta Tierra gravitando en un entorno de irrealidad ya desaparecido, extraña convivencia de presente y pasado en un solo acto, ayer y hoy en un mismo instante.
Miramos, para ver un universo incomprensible al que nuestra vista humana no alcanza. Miramos, y la luz que vemos es una luz inexistente ya, un reflejo de pasadas epopeyas que insiste en permanecer, que vuelve desde las fronteras de la muerte. Miramos y vemos la oscuridad total, “el vacío”, un vacío sin embargo repleto de materia desconcertante e incierta.
Materia invisible, acontecimientos del pasado que parecen suceder hoy, áurea proporción uniéndolo todo, vida en forma de sutil vibración.
En este universo de incomparables enigmas, donde todo fluye y cambia, todo se expande y se contrae, donde todo avanza y retrocede, donde hasta el pasado convive con el presente. ¿De qué sirve alentar nuestros deseos, qué hacemos con nuestras verdades, qué con nuestras certezas
24 de octubre de 2009
Peregrinación
Modernas tribus de peregrinos 2.0 reemplazan al arcaizante personaje del medievo, que emprendía peregrinaciones esforzadas y hasta tortuosas, para alcanzar el favor de aquella alejada divinidad.
Son los nuevos romeros en busca de una nueva tierra santa. Tierra prometida a golpe de click, en forma de irrenunciable oferta de temporada. Modernas y acaudaladas hordas han cambiado el fervor beato, abnegado y doliente, por el gusto fácil y simple de hacer turismo.
3 de octubre de 2009
Afinidad
Frente a la inabarcable magnitud de la diversidad, el hombre busca su identidad en la similitud, en sus iguales, entre aquellos que ostentan un parecido ideario.Se propicia así la pertenencia al grupo, un grupo que para mantener la cohesión sacraliza ideas, dogmatiza tendencias, fundamentaliza posturas. Es el retorno a la tribu, una nueva tribu que transciende los ancestrales lazos de sangre fortaleciendo los ideológicos, creando enlaces identitarios, incentivando la afinidad de criterios construidos con frecuencia, en torno a alguna quimera.
La búsqueda de la afinidad desemboca, a menudo, en forzada coincidencia que tiende a adormecer e incluso a anular el discernimiento, y sin este, el individuo se transforma en hombre-masa, en individuo-colectivo, en ser-grupo, poco importa que el grupo sea grande o pequeño, porque en sociedades donde la relación se establece “inter pares”, las minorías tienen un amplio espacio de culto y ejercen tanta influencia o más que las mayorías.
1 de septiembre de 2009
Aliento
Aire, crisol de alientos, hálito contenido de los seres que son y de los que fueron. Respiración, que en cada inhalación acarreas la expiración de mil alientos.
Mar y río y lluvia, portadores del agua mil veces bebida. Mar de aguas danzarinas que fluyen, se evaporan, siendo agua ahora para ser cuerpo luego.
Tierra, alimento. Carne y sustancia de tantos y tanto seres, los de ahora y los de todo tiempo.
Mente, océano de pensamientos compartidos, entrelazados, participados. Públicos pensamientos que recorren la humanidad entera sin autoría concreta, patrimonio común, mente universal.
¿Quiénes somos? Si, sólo somos cuerpo.
¿Cuál es la diferencia? Si participamos de la misma sustancia
¿Qué nos separa? Cuando nos une la esencia.
Pensamiento, tierra, agua, aliento. Aliento tuyo en mí y el mío en todos. Aliento único fluyendo, recorriéndonos, viviéndonos. Hálito, soplo, respiro, jadeo, inhalación y experimentación del otro. Inspiro y te tomo y te poseo, exhalo y me doy, me entrego.
Respirar nos hace uno, respiración única, único aliento.
1 de agosto de 2009
Rutina
Avanza la luz de amanecida despejando las sombras nocturnas. En el malecón de la vida las olas de la rutina chapotean con cadencioso ritmo una y otra vez, sin ímpetu, sin coraje, pero incansables.
La espuma y la marea cotidianas van dejando su sedimento en los profundos rincones del alma, desgastando el embarcadero de la mente, minando el dique del sentimiento. En el receptáculo del corazón se amontonan impresiones, emociones, recuerdos.
El hombre se va tornando muro y su interior se hace esquivo e impenetrable, reservándose todo el tiempo, guardándose, limitándose. Cierta fotofobia mantiene en la oscuridad un interior oculto incluso a su propia mirada.
Un hombre vive mientras otro subyace, un hombre aparenta mientras que otro anhela, un hombre olvida al tiempo que otro pugna por recordar, uno exige y el otro pide, uno coge siempre mientras que el otro sólo da, uno desconfía y el otro espera. Ambos son el mismo hombre, les separa solamente la barrera de la propia inconsciencia, ese olvido atávico y ancestral que es el olvido de uno mismo.
20 de julio de 2009
Virtualidad
Viajaba en su viejo barco; un barco, noble, decidido y marinero, pero viejo. Se trata de un navío de otro tiempo, un tiempo cercano pero abismalmente distante. Un tiempo en el que la mar y el navío surcaban juntos la realidad, porque eran parte de lo mismo.
3 de julio de 2009
Beneficio
Del “bien que se hace o se recibe”, definición tradicional de beneficio, hemos pasado al beneficio-ganancia o al beneficio indicador de riqueza: de empresas, de países, de personas.
Es este un cambio sustantivo, pues aquél beneficio que antes estaba en función del “bien”, ahora se sitúa en el entorno del provecho que se saca de algo, de la ganancia obtenida, quedando excluida toda referencia al bien. Nótese el cambio; bien que se da o se recibe – provecho que obtengo u obtiene alguien de algo. Un enfoque este último que implica un arraigado sentido de propiedad de carácter planetario.
Sin embargo, quizás por la brevedad de este proceso de cambio, tal vez porque todo conserva parte de su origen, el caso es que habiendo sufrido una mutación tan perversa, el término beneficio sigue pareciendo o al menos aparentando encerrar, un bien neto e incuestionable.
Asumimos así, apoyado con vehemencia por los divulgadores de los pensamientos únicos, que beneficio es sinónimo de riqueza, pero que pareciera destinada a alcanzar a todo el tejido social o aún más, a la humanidad entera.
Beneficio, concepto metamorfoseado, trasmutado; de paradigma de perfección humana, a máxima del avaro egoísmo postmoderno. Tecnicismo economista que como recién estrenada religión, necesita acuñar términos que apoyen su expansionismo, contribuyendo a divulgarla.
Estamos en la era de un nuevo beneficio, aquel que criba sin piedad los dividendos. Resultado espurio entre gastos e ingresos siempre positivo, gracias a una contabilidad que hace coste cero de todo bien natural, de todo residuo industrial, de todo proceso de fabricación y de diseño que se desvincula contablemente de la responsabilidad de perpetuar la vida en el planeta.
Cualquier educador corregiría al alumno que para hacer un trabajo de clase pretendiera horadar los cimientos del colegio, sin embargo en la edad adulta nadie corrige el sistema de generación de beneficio que atenta contra la supervivencia del propio sistema y contra la vida misma, encubriendo su criminal actividad con términos modificados lingüísticamente y acuñados en el crisol de una nueva mitología.
22 de junio de 2009
Dolor
Volvieron a ladrar los perros de la ira,
y bocanadas de sangre ahogaron vida e inteligencia,
por nada.
Volvió la bomba fácil a segar la bella y costosa vida,
para saciar absurdas locuras que no valen nada.
¿Dónde quedo el hombre?, ¿Dónde lo humano?
¿Quién hizo al pistolero?, ¿Cómo dejóse hacer él?
Un día más el fundamentalismo se cobra un tributo inútil, generando un dolor hueco, un vacío irremplazable.
Dolor, testigo mudo de la sin razón que a quién lo siente, sólo a quién lo siente, le vuelve más humano.
8 de junio de 2009
3.0
Efervescente actividad ligada a una pantalla, que contrasta con la dejación de la ciudadanía en temas cruciales como el recorte de libertades individuales, la conversión de la ciudad en plató de gran hermano con vigilancia intensiva y obsesiva 24 horas, medidas preventivas en aeropuertos, limitación de la presunción de inocencia, cesión de datos privados de manera indiscriminada y sin posibilidad de control, dejación de lo público en manos de políticos corruptos y desfalcadores que siguen contando con los votos de una mayoría, a la que no parece importarle nada ni sus desmanes ni su despotismo...
Pero estos son sólo algunos indicadores. El ser-ciudadano del occidente actual, aunque no está mejor el de oriente, es un ser obnubilado por la tecnología, prisionero de lo accesorio, de lo intrascendente, un ser-ciudadano transformado en ciudadano-consumidor, capaz de agruparse en torno a una o varias redes sociales en las que permanece atento a un creciente número de idioteces; ¡qué hago en este momento!, ¡dónde estoy! o colgado de cualquier desatinada opinión en torno a cualquier cosa. Lo íntimo se subvierte en público y lo escatológico e insustancial en relevante.
El ser 3.0 impelido por la levedad de una recién estrenada neomodernidad, se mece atónito en las modas, adherido a las “redes gregarias” vive absorto en la nadería inconsistente de las tendencias, con la mirada puesta en otro lado mientras tiburones financieros y políticos sin escrúpulos siguen medrando a costa de lo público, mientras el planeta da bocanadas de agotamiento, mientras la superexplotación de recursos nos lleva al abismo, mientras el fundamentalismo se instalada entre nosotros con vocación de quedarse, mientras el valor de lo humano se sirve en el mismo plato que la mediocridad y la basura...
El camino del ciudadano-consumidor está agotado, aunque el no lo sepa. La verdadera transformación 3.0 se producirá cuando florezca un ser-ciudadano consciente de su realidad como individuo y comprometido con una nueva idea de humanidad.
11 de mayo de 2009
Éxito
Conocimiento, justicia, economía, tecnología, progreso, bienestar, socialización democrática del éxito. El éxito es meta y coartada de la desmedida ambición, terreno abonado para que la ética, la compasión, el respeto por el otro, la solidaridad, el cuidado de lo común, la belleza, se apaguen ante la tiranía del sentido práctico, eufemismo moderno que enmascara la dictadura del éxito a cualquier precio.
Maquiavélica maquinaria de consumo y producción. Consumir a ritmo creciente es una huída hacia adelante, que deja en su retaguardia tanta basura y destrucción, que ni las altas y bien vigiladas vallas del lujo podrán contener el alud.
Terminología errónea que confunde más con mejor; más dinero, más votos, más patrimonio, más lectores en el blog, más audiencia, más éxito. Cuando “más” lo mide todo, la cantidad acaba sepultando a la calidad y asesinando toda cualidad no adictiva.
25 de marzo de 2009
Memoria
Ayer pasó, y su recuerdo se desdibuja en un mar de sombras, en un espacio de brumas, en una sala de velos. Pero entre esta calima despintada de la memoria, asoman pequeñas esferas de luz cuyos contornos límpidos y definidos guardan en su interior, imágenes perfectamente enfocadas y mucho más vívidas que las contemporáneas impresiones. Son burbujas imborrables, fotogramas completos, que como cronistas de la memoria dan testimonio de retazos precisos de ayer.
Escenas captadas con la cámara de la consciencia, que dejan entrever sencillos, pero imprescindibles, instantes de lucidez.
26 de febrero de 2009
Náufragos
Sumatorio de pequeñas catástrofes cotidianas, acumuladas en el umbral de un tiempo personal y colectivo, dejaciones de sí mismo sedimentadas durante años de vivir disconforme al propio pensamiento, distancia insalvable de lo bueno ahogado por un infinito afán de prosperar.
Belleza olvidada en el desván de un pragmatismo ultraortodoxo, vida inoculada de ideas de otros, de pensamientos de otros, vida plagada de vidas ajenas, sin rastro de la propia identidad.
Naufragios fraguados en la rutina, inercia de acontecimientos que motivaron la deriva, arribada a las costas del lado oscuro, espacio lleno de objetos, repleto de posesiones, ahíto de ausencias. Ausencias profundas de sí mismo, potencialidad ahogada en toneladas de quieros, en océanos de deseos imposibles, insatisfacción constante que naufraga en el fantasmagórico océano de la ficticia abundancia.
Despertar tardío en brazos de la ausencia, desolada ausencia, permanentemente incompleta, incapaz de ser colmada por lo poseído.
Nada, sensación y declinación de nada. Soledad terrible preñada de vacío, naufragio de todas las vidas persiguiendo una sombra de avaricia acaparadora, pretendiendo la felicidad fingida, demorando siempre la búsqueda de la esencia en pos de una quimera, constatación de vacío, desierto, nada.
9 de febrero de 2009
Divulgación
Hay algo decididamente perverso en este quehacer político, que insulta con reiterada frecuencia a la inteligencia y al bolsillo de los ciudadanos.
También pensé lo sobrevalorada que está la divulgación, porque si se analiza vemos, por ejemplo, como la divulgación de la espiritualidad muta rápidamente en religión. Los católicos sin ir más lejos, divulgaron la palabra de Dios y les salió la iglesia. Divulgas una amenaza y se convierte en puro terror. Divulgas una sospecha y se criminaliza a cualquiera. Divulgas la duda y el mundo padece de incertidumbre. Divulgas un lugar paradisiaco y se convierte en centro turístico. Divulgas un pensamiento y se banaliza. Divulgas el arte y se vulgariza. Divulgas la fe y se fundamentaliza. Divulgas el amor por tu tierra y surge un nacionalismo. Divulgas el conocimiento científico y el resultado es un simplismo intelectual que cala en la sociedad entera. Divulgas lo que tienes y germina la envidia. Divulgas una experiencia única y se masifica. Divulgas la verdad y mientes. Divulgas una mentira, y prospera, y crece y termina pareciendo verdad. Divulgas los derechos y surgen las exigencias. Divulgas el odio y crece rápidamente. Divulgas la identidad de un enemigo y nace el rencor y la inquina a todo un pueblo. Divulgas tu fortaleza y florece el temor. Divulgas tu debilidad y alguien se aprovecha. Divulgas una posibilidad y asoma una certeza. Divulgas una teoría y obtienes una verdad inapelable.
¿Será, tal vez, que divulgar es precisamente lo que el término indica; decir vulgar, es decir, vulgarizar aquello que es dicho?
31 de enero de 2009
Tránsito
Transito por el sendero frío y apartado del camino oficial.
Anhelo llenar de certidumbre la intuición.
Busco la vivencia definitiva de mí mismo.
Y descubro y me contradigo, yerro, caigo y me confundo
perdido sobre el umbral del anhelo.
Es la vida, tránsito supremo por el que avanzo, camino, vagabundeo
22 de enero de 2009
Goyescos
Rostros centrífugos cuya boca, ojos y orejas pugnan por confluir en la epicéntrica nariz. Rostros centrípetos otros, con órganos sensoriales que se alejan sin fundamento entre si, en magnética repulsión.
Rostros turbados o esperpénticos, rostros voraces y epilépticos, rostros que rezuman la voracidad que esconden dentro.
Son caras goyescas, caricaturas oscuras deshumanizantes que afloran desde lo interior, humanidad constriñida, aplastada, anulada por oscuros pensamientos, por turbios sentimientos que modelan el semblante y retuercen gesto y facciones hasta el límite de lo imaginable.
Retratos negros de personajes grises plenos de monstruosa normalidad; torbas miradas, gestos como muecas, sonrisas que son rictus, miradas de fiera.
Figuras intuídas, que ya pintaron Goya, el Bosco o Brueguel. Leviatán que habita entre nosotros rebosante de aparente normalidad, detrás de la que acecha su verdadera naturaleza.
Deformidades que se transparentan desde la profundidad, surgencias del yo más aberrante. Todo dice lo que es, cada ser habla de si mismo con palabras mudas, con signos huecos, con expresiones sordas. Seres de apariencia humana y alma animal buscando el calor de la guarida, la seguridad de la riqueza, la expresión de la opulencia.
Seres que en sus rostros muestran lo que son; especuladores, avaros, latricidas, asesinos, violentos y sepultureros, cobardes, chulos, ventajistas, vividores, usureros.
Caras normales, que cuando relajan la tensión superficial dejan entrever la miseria que llevan dentro.
26 de diciembre de 2008
Vida ejemplar
Era habitual de los martes, justo el día que menos gente acudía al restaurante. Una rancia elegancia se ocultaba detrás del barniz de opulencia que desplegaba a su paso; trajes caros, zapatos de marca, relojes caros, vehículos caros, rubias carísimas. La escolta de gorilas que le acompañaba a todas partes y que no pasaba desapercibida, era a veces confundida con los acompañantes a los que invitaba a cenar en innumerables ocasiones. Siempre venía acompañado.
Su mirada insidiosa casi lasciva, estaba en perfecta armonía con sus manos. Unas manos rechonchas de dedos cortos, nacarados y coniformes, eran unas manos que parecían querer palparlo todo, como su mirada, que simulaba acariciar con impúdica delectación cada superficie sobre la que se posaba.
Su riqueza era objeto de admiración y de culto, una riqueza ostentosa, insultante, que hacía patrimonio privado de todo espacio común.
Lo curioso era que él, en sí mismo, era un ser... diríamos repugnante, un ser viscoso, grasiento, de cuerpo redondeado y breve envuelto en una sudoración permanente, con una voz aflautada rayana con lo ridículo. Corto de entendimiento, sin cultura ni formación académica alguna, era un ser hecho a sí mismo, lo que explicaba el resultado.
Pero a los empleados y al dueño del restaurante todo esto les traía sin cuidado, el maná que prodigaba por donde iba era suficiente razón de peso para considerarlo un ciudadano “de primera”, sus vecinos así lo consideraban también, y el propio ayuntamiento, que le concedió el título de hijo predilecto de la ciudad hacía unos años.
Casa, coches, hijos estudiando en los mejores colegios y universidades, donativos de seis cifras a causas sociales... Todo en Don Mariano le hacía ser miembro significado de una élite ejemplar e incontestable, tan incontestable que nunca nadie le pidió explicaciones sobre el carácter de sus negocios, nadie pidió el pedigrí de su espectacular bonanza económica, nadie quiso saber, nadie quiso mirar, averiguar. Qué interés podía tener saber que su riqueza, como tantas, era simple flor que no fruto, flor cuyo perfume enmascaraba la verdadera naturaleza de tanta opulencia; sustentada en la extorsión, en la especulación con bienes públicos, en el tráfico de seres humanos, en la compra de voluntades, en la instigación de la prevaricación...
Una vida plagada de glorias públicas sustentada en terribles miserias humanas y morales, como las que últimamente brotan a la luz de los escándalos financieros y económicos sin que pase casi nada, sin que la mayor parte de estos terroristas cotidianos sientan la más mínima incomodidad por el modelo que prodigan y exportan, sin que como sociedad nos hundamos en una profunda reflexión que cuestione el subsuelo del que se nutren nuestro bellos jardines plagados de aromáticas flores, cuyas raíces beben del más nauseabundo de los almizcles...
2 de diciembre de 2008
Nuevo
El universo Es en cada instante nuevo, recién estrenado a cada momento, inaugurado constantemente, reinventado, reescrito, recreado, nuevo, distinto y desigual. Eco de pluralidad, multitud unida a ti, que encuentra su expresión en cada mirada.
4 de noviembre de 2008
Memoria
Todo parece más reducido. Un atisbo de niebla desdibuja vehículos y transeúntes. Se cruza un recuerdo antiguo, un pulso que actualiza la visión libre y siempre nueva de la mente infantil, es el recuerdo de una manera de percibir, de una manera de ver y de entender el mundo alrededor, una visión caleidoscópica que retenía múltiples recuerdos de una misma situación, de una misma calle, de un mismo tránsito. Colección diferenciada de instantáneas que conformaban un gran collage de cada lugar, de cada escena. Mirada siempre nueva, realidad en permanente renovación, percepción clarividente del cambio, ojos en constante estreno.
Hoy, por un momento, me aproximé a aquella mirada infantil que registraba instantes con la precisión que otorga una memoria recién inaugurada. Y le di gracias por ello, al niño que fui.
8 de octubre de 2008
Llanto
Llora el día, un día infinito, un día incomprensiblemente eterno, un día que parece ciento y sus lágrimas golpean la desidia, la pereza, la desesperanza de la inconsciencia. Llora el día por el hombre que devora agua, vida y tierra...un hombre que ha transformado su ambición en lúgubres certezas.
22 de septiembre de 2008
Artificio
Pero en cuanto la norma establecida por este orden artificial cede un ápice por circunstancias cualesquiera, asoma detrás el voraz ser irracional que hace acopio de provisiones ante la más mínima alerta de esacesez, que hace colas inopinadas en las gasolineras en su afán acaparador anticipando su carencia, como si estas medidas histriónicas sirvieran de algo en caso de que se produjera de verdad un desabastecimiento.
Vértigo de ciudades exultantes de civilización ante cualquier riesgo de desmoronamiento del sistema. Pánico ante la imprevisible trasformación de tu ejemplar y tímido vecino en depredador contumaz. Asombra entender que tan acostumbrados estamos al estado de “civilización”, que se nos antoja natural tanto artificio, confundiendo habitual con natural, sin entender lo excepcional de este estado civilizado, tan excepcional como la luz en un universo inmerso en la completa oscuridad.
4 de septiembre de 2008
Olvido
La costumbre de vivir nos hace olvidadizos de la muerte; de la propia muerte, la que ocurrirá inexorablemente, aquella que nos devolverá a nuestra verdadera dimensión: inmaterial, etérea. La consciencia de la provisionalidad de la vida, hace modificar su concepción y su sentido por completo, haciéndola más cauta, menos interesada en la nadería intrascendente, más ocupada.
El olvido de la muerte, es el olvido de un destino pre-escrito, es el desarraigado de la procedencia, la omisión de la única certeza. Un olvido así no es circunstancial o casual, sino causal, es la ocultación deliberada de un hecho que implica la concisión de la vida, como paréntesis entre al menos otras dos realidades, el antes y el después.
Anestésico olvido que con su flagrante omisión elude la trascendencia, presentando el primer plano de esta realidad que es la vida como plano único, posición de lo accesorio en lo importante, identificación de lo efímero con lo esencial, de lo fugaz con lo imperecedero, de lo temporal y volátil con lo permanente y palmario.
Omisión coartada, que envuelve de dormidera la razón humana… loco olvido.