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7 de mayo de 2011

Justicia

El beneficio de las compañías y de las marcas lo pagan los ciudadanos-consumidores, este ser-consumidor en que nos hemos transmutado. Pagamos los beneficio y las perdidas: si los bancos conceden créditos basura, los intereses de estos estarán protegidos por ley, pero la basura que queda es para el cliente cuando no puede asumir la hipoteca ni pagar con el bien hipotecado.


Si la central de Fukusimha es rentable y es un centro estratégico de energía, los beneficios son para quién la explota, pero en el “improbable” caso de que explote su reactor las consecuencias son para los ciudadanos, que pagarán con su salud y su desgracia el beneficio ajeno.


Cuando el dictador está en el poder el beneficio se reparte entre él y los suyos, siempre es igual, pero para derrocarlo el pueblo tendrá que pagar con sangre y sufrimiento su caída, igual que pagó su permanencia.


No puedes comprar nada sin pagarlo previamente, pero cuando el objeto se estropea, una vez cumplida la garantía, nadie se responsabilizará de los defectos posibles o programados.


Las grandes compañías que explotan los grandes recursos naturales del planeta, se aprovechan de estos recursos gratuitos que son comunes, pero los problemas derivados de la sobreexplotación los pagamos todos.


Ayer la vida miraba hacia un futuro tan falso como garantizado, mostrando una perspectiva de crecimiento y recursos que tendían a infinito, hoy miramos el presente con temor a un futuro tan cierto como inseguro.

21 de mayo de 2010

Voto

El voto se ejerce en las urnas y se consuma en el centro comercial, porque votamos cada vez que consumimos. Votamos con acto de compra y votamos también cada vez que deseamos hacerlo, el paradigma de “un hombre un voto”, ha devenido en “una compra un voto”.

Ciudadanos y sociedades se mueven y desarrollan en torno al consumo, sin el cuál, cesa el progreso, la sociedad del bienestar, la riqueza y el futuro. Cada acto de consumo es un voto a un modelo, a una forma de vida en la que la verdadera felicidad está en función del volumen de consumo que se pueda alcanzar, la libertad es hoy, la posibilidad de poder consumir más y más caro. Y el poder, que reside en el pueblo, se centra en la capacidad sostenida de este por seguir consumiendo.

“Consumo luego existo”, dada la inexistencia social en la que se sume aquél, que no puede alcanzar el nivel de consumo de sus iguales.

El consumismo es la religión mundial mayoritaria, que reúne por igual a individuos de todo estrato social, de toda ideología y con el mismo fervor en oriente que en occidente.

Consumir es un aspiracional, un anhelo inalcanzable donde lo mejor está siempre por llegar; en forma de última consola, de colección de temporada, de nuevo modelo de coche, de viaje diferente, de joya exclusiva o de zapatillas de marca.

El consumo, además de consumirnos nos une. Al norte con el sur, al indio con el chino, al musulmán con el cristiano y lo hace en la desmesurada ambición en la que se asientan las bases de la economía mundial, y por tanto, de la política de todos los partidos, de todos los pueblos.

Sí, el voto se ha popularizado, se ha expandido más allá del de los procesos electorales, hasta convertirse en un hecho cotidiano y diario reflejado en cada acto consumista, en cada deseo de poseer, en cada decisión o indecisión de compra, porque todas y cada una de ellas cuenta.

Cuenta para las multinacionales que escudriñan nuestras intenciones desde lo alto de sus torres de cristal, cuenta para los poderes que se ocultan detrás de los estados, cuenta para las grandes fortunas que necesitan prodigarse y seguir creciendo, cuenta para la caterva de economistas sin escrúpulos y ahora sabemos que mal formados, que intoxican los mercados y a las gentes con productos de diseño financiero, cuenta para las marcas, para los productos, para la industria mundial que necesita seguir incrementando su producción, al mismo ritmo trepidante que en los últimos veinte años, en los que se ha expoliado más patrimonio natural que en los pasados veinte siglos.

Votamos diariamente, claro que votamos y nuestro voto visto, oído, escrutado, inquirido, averiguado, analizado, indagado, sondeado, oteado y pormenorizado, desarrolla tendencias, produce desigualdades en el reparto de la riqueza, ahonda fronteras, expolia bosques y océanos, destrona gobiernos, engrandece marcas y multinacionales, genera miseria y desheredados, desertiza campos, agota recursos, empequeñece pensamientos, relativiza y merma la ética, fomenta desigualdades, crea monstruos impredecibles y nos mantiene en un despotismo absolutista, del que no nos consideramos esclavos.

Así, cuando el “mercado” dicta sus normas, nunca escritas, todos obedecen; gobiernos, estados, ciudadanos, naciones y pueblos, agachan la cabeza con el miedo atávico adherido al pecho y la mirada siempre puesta en otra parte, buscando un culpable que nos exonere del resultado cierto de nuestro reiterado voto, diario y repetido voto, el voto del consumo.

Consumo: Acción y efecto de consumir, gastar....

Consumir: Destruir, extinguir....

16 de abril de 2010

Oculto

Oculto está desde hace tiempo el poder, el poder otrora ostentado, exhibido, enaltecido. Se retiró a simas profundas a salvo de votos y de electores, que tanto peligro detentan para prodigar el poder, por lo volubles y poco comprensivas que son con lo que verdaderamente importante: el lujo, la influencia, la suntuosidad, el exceso, el abuso de posición...

El poder se ocultó para poder ostentarse así mismo sin estorbos ni sacrificios inoportunos. Aprendió de las grandes revoluciones que el poder ejercido por el vulgo podía hacer perder la cabeza al mayor de los aristócratas y se apropió del discurso ilustrado haciendo gala de gran adaptabilidad.

Por desgracia, parece que aquel poder oculto y omnipresente, tenía algo de razón al anticipar la salvaguarda del poder ante la imbecilidad creciente que atenaza hoy a un pueblo soberano, iletrado y pacato, cuyo más elevado pensamiento, único, es el consumo.

Diez de cada diez encuestados declara sin pudor que si dispusiera de más dinero consumiría más. “Consumiría Más”. Esta declaración suicida, representa el pináculo de un iceberg cuya gran masa se oculta bajo una superficie de sociedad, bienestar y libre economía. El consumo nos domina y el poder oculto, que lo dirige e inspira, es dueño y señor de voluntades individuales y colectivas.

El consumo, que todos sin excepción; ricos o pobres, urbanitas o rurales, europeos o chinos, enaltecemos con nuestros deseos inagotables de tener más para consumir más, es una maquinaria al servicio de un poder que adormece conciencias, deprava actitudes y pone al pairo a la humanidad entera ante los avatares del mercado. Una humanidad que sufre y muere con el decaer de un consumo, que si por el contrario crece, resulta insostenible y letal. Trampa fatal, falacia aceptada por los ciudadanos de todos los mundos posibles, desde el primero hasta el último.

Autocracia y democracia se dan la mano para discurrir juntas por el sendero de la enajenación de un individuo, cuya libertad se limita a su capacidad de elegir aquello que puede comprar..

19 de febrero de 2010

En venta

Cientos de escaparates nos miran desde la oscuridad, expuestos como estamos a la luz de las farolas del consumo...

Consumo, consume, consumid, consumamos, consuman, consumiendo..., consumo diario, consumo ocio y consumo negocio, consumo obsesión, consumo liberador, consumo autoestima, yo consumo, consumo imagen, consumo lo que vendo, consumo lo que consumo, consumo música, consumo comida, consumo ideologías, consumo recursos naturales, consumo emociones, consumo arte, consumo el espacio y también el tiempo, consumo delirio, adicción al consumo, consumo hoy, consumo mañana, consumo siempre, consumo gente, consumo droga, consumo imágenes, consumo saber, consumo información, consumo conocimiento, consumo de todo, todo lo consumo.

Consumo tecnología, consumo viajes, consumo aficiones, consumo aflicciones, consumo sexo, consumo servicios, con-sumo gusto, consumo oportunidades, consumo suerte, consumo energía; electricidad, gas, consumo petróleo, consumo democracia, consumo votos, consumo medios de transporte y de comunicación, consumo religión, la religión me consume, consumo lujo, consumo lo que quiero, consumo riqueza, consumo sobre la pobreza, consumo cadáveres, consumo terrorismo, consumo inflación y deflación, consumo capitalismo, el capitalismo también nos consume, consumo felicidad, consumo odio y sufrimiento, consumo lo que niego a otros, consumo tierra, consumo animales, consumo vida, consumo casas, ciudades y continentes, consumo objetos de consumo, consumo dogma, consumo pensamiento, consumo liberal, consumo estupidez, consumo idolatría, consumo la verdad, la verdad es que consumo.

Consumo esto y también aquello, consumo una mirada, consumo humor y pesadumbre, consumo sofisticado, consumo diferenciador, consumo virtual, consumo lo mismo, consumo homogéneo, consumo lo mío, lo tuyo o lo de todos, consumo nacionalismo, consumo banderas, consumo iconos, consumo más de lo que necesito y todo cuanto he consumido hasta ahora me impulsa a seguir haciéndolo.