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7 de diciembre de 2017

Umbral

Avanzaba por la conocida carretera una mañana en que la luz dialogaba e invadía el aire. Suave, la autovía era un torrente suave por el que se deslizaba el viejo volvo, tranquilo, calmado.
El aire brillaba en luz mientras un vehículo, de plateado remate trasero, adelantaba con la misma parsimonia con la que se fugaba el tiempo. Entonces sucedió.
Un umbral se abrió, un instante, corto e infinito, dejando ver detrás los ecos de un mundo primordial, entre lo onírico y lo vivencial. Brotes fugaces de un submundo conocido y cercano desplegaron sus efluvios con la certeza contundente de la realidad que los ojos han visto.
Un suspiro, una mirada directa al abismo, a un precipicio lovecraftiano, a un talud de realidad coexistente, cuántica, primigenea, oculta.
Las sombras, de una verdad indescriptible dejaron su aroma de húmeda cotidianeidad, cuya mirada reconocible asombra al alma.

Se cerró el resquicio tenue de aquel limen incalculable y en su obstrucción se perdió su recuerdo, dejando tan sólo el delirio de un aroma.

21 de noviembre de 2017

La Fosa

En el fondo del valle se abría la sima en la que se habían refugiado los buscadores de identidad, al principio fue como por casualidad que encontraron aquella oquedad oscura y húmeda y decidieron internarse en ella sin mas pretensión que la llamada de la curiosidad. Así trascurrió mucho tiempo, visitas periódicas a aquella cavidad de la que cualquiera hubiese dicho que no cabría sacar nada.
El andar del tiempo, que todo lo aturde, lo decolora y en ocasiones solemniza lo más banal, se encargó de dotar a aquel agujero oscuro de un halo de turbia sacralidad que lo fue convirtiendo en centro de peregrinaje de una región sin génesis ni historia.
La Fosa, comenzó pronto a considerarse un lugar místico y las autoridades, tuvieron que improvisar una regulación de paso ante el aluvión de visitantes que se concentraba ya, casi a cualquier hora de cualquier día, en la entrada. Vayas, enrejados, una garita para dispensar entradas, visitas guiadas, número restringido de visitas.
La sima pasó de ser un refugio de pastores y ganado a un lugar de peregrinaje consagrado y centro de identidad regional. Al agua que exudaban las ennegrecidas paredes se le otorgaba poderes curativos de aftas y otras alteraciones cutáneas, la tierra del suelo se utilizaba en compresas relajantes y calmantes de dolores internos. Se decía, que respirar el aire de su interior purificaba los pulmones y prevenía el cáncer.
Ordas de gente anhelante de creer en algo emprendían año tras año el camino que conducía a la Fosa, cuyos responsables habían creado su propia iconografía medio cristiana medio pagana, con su propia logomarca, elementos imprescindibles en toda campaña de marketing, desde la antigüedad clásica a nuestros días.
Un lugar curioso y ocasional, se transformó en un centro de visitantes permanente, de dudoso valor estético pero cargado con toda la fuerza de la sinrazón que aporta el dogma, la fe…
Fosas, cuevas, cavernas, surgencias brotan y se multiplican diariamente en torno a ideas, a ideales que rápidamente germinan en dogmas y van sentando las bases de nuevas ideologías, construidas con los mismos materiales que las viejas. Credos nuevos, creencias restrictivas con lo distinto, formas impositivas que van calando en el tejido del pensamiento, inoculando modelos, patrones de acción, estándares de lenguaje, liturgias gregarias que asientan movimientos tan oscuros como la misma Fosa.

13 de julio de 2017

Singlar


Recorría lugares nuevos que se abrían amantes ante la marcha firme y cadenciosa. Riscos, valles, ensenadas, lagos y bosques se estrenaban a cada paso desplegando los aromas de una libertad aún por desvelar.
Las mañanas rotundas y frescas daban paso a tardes activas y noches de alegre profundidad, la navegación, no siempre propicia, mantenía en el horizonte el asomo de un mañana esperanzado y de un presente cargado de verdad.
La monotonía de un pasado, todavía cercano, constituía sin embargo un recuerdo lejano como tiempo de infancia, mágicos tránsitos de vida.
Singlando marchaba entre vientos de poniente, cálidos, aproados, que dificultaban el avance de manera obstinada, vientos de ceñida, que como una exhalación dejaban al navío atisbando la costa sin llegar nunca a alcanzarla.
La navegación si no es exigente es un paseo para marineros de ocasión, aquellos que nunca se mojan la ropa, los que no se despeinan, los que no abandonan la seguridad del puerto salvo cuando todas las condiciones son propicias.
Las grandes tormentas habían quedado en aquellas singladuras de su cabo de hornos particular, días y noches de tempestades duras, frías, de vientos racheados y olas como muros, ahí, en esos mares de tempestad es donde había desarrollado sus artes de navegante, entre rachas heladas y mares encrespados batidos por las emociones y sentimientos de imposibilidad.
Atrás quedaban también los años de navegación en líneas regulares, con aquellos grandes navíos, tan seguros como inciertos, y los días y las noches tan semejantes que no cabía distinción. Tiempos de bruma en cubierta, de tedio existencial en medio de las marejadas, tiempos de derrota.
Al abandonar los grandes barcos la travesía se hacía mas transcendental, más intensa y vital, cada recalada tenía la fuerza de lo recién descubierto, de lo por estrenar. El timón temblaba con las sacudidas de la mar y el brazo con ellos, la brisa salpicaba agua y sal mientras el sol quemaba la piel, el velamen, el mástil y el casco hacían una perfecta unidad con él.
Esta obstinación por la navegación vital, por recorrer el pulso de la propia vida lo acercaba a la esencia más elemental, a la forma arquetípica de sí mismo, y sin embargo, lo alejaba de cosas y seres a los que amaba, no todos aguantaban en el puente ante una mar enarbolada, algunos navegaban mal en aquel bajel escueto y marinero, topándose de frente con la incomodidad que trae pilotar sin carenado. Un alejamiento cierto y constante anticipaba tiempos de separación, mares de ausencias.
Pero aquellos eran también tiempos de amor, de belleza, de risa y sonrisa, de alegría de vivir, de anhelo por conocer, por avanzar, por descubrir, eran tiempos de vida.
Singladura tras singladura la mar se hace más profunda, más inquietante y tenaz, la navegación rotundamente vital, en ocasiones procelosa en ocasiones serena, desvela el alma profunda del marino que mide sus fuerzas sólo consigo mismo y con la mar.

1 de junio de 2017

Palabras

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Por el árbol trepa lentamente la silueta alargada de la duda. Las ramas largas, estilizadas penetran como dedos en la nube de hojas de una copa gris aterciopelada.

La ladera descarnada rompe la luz en la sombra, luz que se evade sosegada entre tierra baldía, escombrada. Sones imprecisos salpican el aire, el viento los lleva y los trae.

La noche se extiende más allá del barrio, amplia, rotunda, luminosamente sombría. Rumores callados, acechantes, atraviesan el páramo.

Una media luna alta y solitaria mecida en su órbita, cabalga el cielo enigmática, algunas estrellas atrevidas parpadean en la bóveda oscura y suave.

Buscaron palabras y no encontraron mas que vacíos imposibles de llenar, buscaron entre las esquirlas de vida y no hallaron sino nudos entrelazados en sí mismos.

Ninguna voz se oyó fuera, ninguna caricia alivió el momento, ninguna palabra fue pronunciada, sólo el dolor y la angustia de un instante infinito, de paso lento, un dolor arraigado en algún lugar profundo e indefinido, un dolor piélago, perenne, sempiterno.

El silencio se prodigó aplacando cualquier sonido, sosegando el sentimiento. Cayó la vida en ese instante mágico, silente, acordado. Y el silencio se hizo tangible, casi razón, fue sólo entonces cuando la Vida desprovista de la informe materia antigua, se abrió paso hacia aquel horizonte infinito al que van las almas cuando son libres.

9 de marzo de 2017

Calla


Calla, no digas nada, calla, no expreses, no pronuncies, no digas, no cuentes lo que te importa, lo que te gusta, lo que es afín a ti. Calla porque voy a hablar yo, porque mi discurso es más sensato, más social, más lógico, más consecuente, más acorde con los tiempos.
Calla, no vayas a pronunciarte de forma desatinada, no incurras en lo incorrecto, en el discurso prohibido.
Calla que no queremos oír lo que no queremos oír; lo distinto, lo tuyo, lo que no rima con lo que nosotros decimos, seamos quienes seamos nosotros.
Calla no vayas a enfadar a los beligerantes, a los únicos, a los que en este momento ostentan la razón, a los adoradores del poder reinante, a los que mandan ahora.
Calla seas quién seas tú, calla, no vayas a contradecirnos, no vayas a significarte como disidente del régimen, calla tú que opinas diferente, tú que piensas distinto.
Ya no permitimos este pensamiento divergente, no vamos a tolerar que tu ideología o tu simple forma de pensar esté fuera de la norma establecida por nosotros, por nosotras, por nuestra puta madre.
Calla, porque tu silencio te hace cómplice aunque no pienses igual, si callas otorgas, si callas no expresas, si expresas te acallamos, te excomulgamos con la marca del que es desigual.
Calla si no piensas igual, si no piensa igual calla o te acallamos y sufrirás martirio, porque no queremos al que piense desigual, porque perseguiremos al pensamiento disidente, por maligno, por perturbado, por ser contrario a la VERDAD, porque nos incomoda, porque la tolerancia sólo es para lo que tolero y tolero mal lo intolerable.
Calla o caerá sobre ti el peso del Estado, de la Ley, de la sociedad entera, de los medios de comunicación, de las redes insociables, porque caerá sobre ti todo el peso de nuestra IRA, IRA de la Alianza Eterna contra todo el que sencillamente no piense exactamente igual que nosotros.
Calla, porque callar es de sabios y no nos interesa oír nada distinto a nuestro pensar.
Religiones, ideologías, postulados, doctrinas, teorías, credos, estrategias, ciencias y conciencias reunidas en torno a ideas, formulaciones, identidades, nacionalismos, tendencias, opiniones, arquetipos, ilusiones, quimeras…, quimeras que nos separan, nos diferencian, nos distancian, nos distinguen y sobre todo, nos enfrentan perpetuando las diferencias, alejándonos de todo aquello que nos iguala, de todo aquello que nos hace uno, estableciendo la persecución entre iguales, la purga, el sometimiento del otro, la batalla, la guerra, eliminando todo rastro de la humanidad que nos une.
Minorías esclavizadas que se convierten en verdugo de mayorías alienadas, identidades respetables que no respetan ninguna otra identidad que no sea la suya, reivindicaciones encomiables que se trasmutan en vengadoras despiadadas, razonables paradigmas transformados en dogmas de fe, perversión de la razón hasta el paroxismo.
Calla, no vayas a decir aquello que no está bien decir, la palabra ilícita, la frase vedada, el pensamiento indebido…, cuándo el libre pensar se convierte en peligro en una sociedad llamada libre, cuando el librepensador se convierte en la excepción execrable, algo enfermizo aflora desde las profundas raíces de la conciencia social, algo perverso asoma, que de manera subrepticia contamina la vida pública y la privada, privándonos del mayor bien de una sociedad libre, la Libertad.

22 de enero de 2017

Camino

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¿Cuántas batallas hay que librar hasta librar La Batalla? ¿Cuántos combates hay que tener para alcanzar el centro de la realidad? ¿A cuántos hay que defraudar para ser honesto con uno mismo?
Es invierno, hielo, frío y niebla son compañeros de camino, un camino siempre doble: el camino que se fue ya, hundiéndose hacia el pasado y el camino que se extiende ante nuestros pies, el único posible.
Andadura, paso arrostrado cargando con el equipaje de la vida: sueños, carencias, emociones, vivencias, familias y amigos. Teselas de mosaico en el corazón.
Ir, avanzar con movimiento constante, caminar, tan solo caminar, el camino hace al viajero lo que es, modelando su alma, esculpiendo su rostro, dejando el rastro de cada avatar impreso en su memoria.
Caminar con paso decidido en el comienzo de la marcha, paso raudo y orgulloso para comenzar, paso arrastrado en la antesala de la incertidumbre, paso largo en las jornadas de petulante ligereza, titubeante paso ante el temor de la inseguridad, paso quedo, calmo y sin pretensiones para llegar.
En el camino no hay victoria ni record ni conquista de la felicidad, sólo camino, no hay verdad ni destino ni deber, sólo el acompasado paso del sencillo caminar, humildad del simple paso.
El camino lo es todo si es el camino, andar por él implica privación, sacrificio y constancia sostenidas, pero también fortaleza, convicción y un centro natural.